COLUMNA

Un Dios sometido a la tentación

PALABRAS DE VIDA ETERNA Por: Marlon Javier Domínguez, Pbro. El pasado miércoles, con la imposición de la ceniza, iniciamos en la Iglesia un nuevo tiempo que conmemora los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, como preparación a esos años de predicación que culminan en la Cruz y en la gloria de la Pascua. […]

canal de WhatsApp

PALABRAS DE VIDA ETERNA

Por: Marlon Javier Domínguez, Pbro.

El pasado miércoles, con la imposición de la ceniza, iniciamos en la Iglesia un nuevo tiempo que conmemora los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, como preparación a esos años de predicación que culminan en la Cruz y en la gloria de la Pascua. Cuarenta días de oración y de penitencia. Al terminar, tuvo lugar la escena que la liturgia de hoy ofrece a nuestra consideración, recogiéndola en el Evangelio de la Misa: las tentaciones de Cristo. Una escena llena de misterio, que el hombre pretende en vano entender -¡Dios que se somete a la tentación, que deja hacer al Maligno!-, pero que puede ser meditada, pidiendo al Señor que nos haga saber la enseñanza que contiene.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR