Aunque resulta comprensible que la primera reacción institucional tras el terremoto haya sido proponer la educación virtual, la evidencia y la experiencia acumuladas en situaciones de emergencia muestran que no es la respuesta adecuada. En medio de una crisis como esta, la prioridad debe ser restablecer cuanto antes la presencialidad, incluso en espacios temporales o provisionales.
Quienes estudiamos estos fenómenos y hemos acompañado la respuesta en situaciones de emergencia reconocemos como un error aplazar la presencialidad. La prioridad debe ser habilitar los entornos escolares, así sean temporales o provisionales.
Del total de 8.9 millones de estudiantes matriculados en el país, hay afectados 1.2 millones. Cientos de niñas, niños y adolescentes están en albergues, puesto que también perdieron su vivienda. En estos contextos aumentan exponencialmente los riesgos de reclutamiento, abuso, explotación, maltrato y negligencia, muchas veces facilitados a través de la tecnología.





