El Cesar ya está viviendo una transición económica. En 2025, según el DANE, la explotación de minas y canteras aportó $8,25 billones, el 26,1 % de la economía del departamento. Pero la menor actividad carbonífera también trae menos regalías, menores ingresos y una menor demanda para los proveedores que durante años crecieron alrededor de este sector. Por eso, la pregunta ya no es solo cómo administrar esa caída, sino cómo crear nuevas fuentes de crecimiento antes de que el margen de acción sea menor.
Una de esas oportunidades está en el campo. En 2025, la agricultura y la ganadería aportaron $4,30 billones, equivalentes al 13,6 % de la economía departamental. El Cesar ya cuenta con cultivos de palma, arroz, yuca y frutas tropicales, además de una importante actividad ganadera. El reto ahora es producir más valor, llegar a mercados de mayor escala y abrir nuevas oportunidades para los municipios rurales.
La energía también puede jugar un papel importante. El departamento ya cuenta con proyectos solares como La Loma, con 187 megavatios instalados, y El Copey, con 200 megavatios. Esta capacidad puede ayudar a atraer inversión, fortalecer a los proveedores locales y respaldar nuevas actividades industriales y agroindustriales.











