COLUMNA

El agro es la locomotora de Colombia

Colombia debe aprender de esas experiencias sin copiarlas mecánicamente. El reto no es solamente aumentar la cartera agropecuaria; es financiar cadenas de valor completas, con plazos acordes con los ciclos productivos, periodos de gracia realistas y una evaluación basada en flujos de caja, contratos, seguros y trazabilidad, no exclusivamente en garantías inmobiliarias

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El sector agropecuario aporta cerca de 10% del PIB colombiano, una de las participaciones más altas de la Ocde. Pero el éxito no consiste en depender más de la producción primaria, sino en multiplicar el valor que construimos alrededor de ella, con transformación, tecnología, logística, marcas y acceso a mercados.

Hace poco, el doctor Jonathan Malagón me invitó a participar en un panel del Congreso Anual de Asobancaria. Compartí mi convicción acerca de la oportunidad estratégica que tiene Colombia para convertir su potencial agropecuario en una plataforma de crecimiento económico. Para lograrlo necesitamos un nuevo pacto entre el agro, la banca y el Estado.

En 2025, Colombia exportó US$15.317 millones en bienes agropecuarios y agroindustriales, un récord. Sin embargo, la Upra muestra que tan solo 6 millones de hectáreas de las 42,9 millones están sembradas. El resto no son tierras necesariamente ociosas ni todas pueden incorporarse de inmediato, pero sí revelan una brecha enorme entre capacidad y realidad.

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