En una fiesta privada, bajo el cielo cálido y estrellado de Barranquilla, amenizada por la agrupación de Rafael Orozco y la nota suave del acordeón de Israel Romero, la cual se sentía en el aire como brisa fresca que hacía mecer las palmeras de coco que adornaban el entorno.
Era una fiesta colorida, llena de luces, que sonreían al cielo colmado de estrellas, las risas contagiosas de los asistentes que brindaban con copas por la alegría de disfrutar del dulce destello que da la juventud.
En medio de aquel bullicio juvenil se encontraba el médico y compositor Fernando Meneses Romero. Su amigo Israel Romero se le acercó para presentarle a una hermosa joven de mirada cautivadora y sonrisa deslumbrante. Cuando Fernando la tuvo enfrente, un destello de memoria cruzó su mente: la había visto en portadas y pasarelas; se trataba de una reconocida modelo de la época.
Desde esa noche, el destino los tejió con el mismo hilo. Comenzaron a salir de manera constante, y ella se convirtió en su sombra favorita, acompañando al Binomio de Oro a sus presentaciones por Barranquilla y los pueblos cercanos.
Para el joven compositor cada segundo a su lado era una fuente inagotable de inspiración; sentía que su vida finalmente tenía un refugio seguro.
Con el corazón repleto de ilusiones y proyectos a futuro, Fernando decidió dar el paso más importante de su vida: formalizar la relación y pedir la mano de la joven a sus padres. Sin embargo, la vida, que a veces escribe giros imprevistos, le tenía preparada una prueba de fuego. Un día, al intentar abrirle su alma por completo, la joven le dio una noticia que cayó como un trueno en pleno verano: debían terminar lo suyo de manera definitiva, porque se casaría con otro hombre en cuestión de una semana.
El mundo de Fernando se derrumbó en pedazos. Su alma entró de golpe en un profundo proceso de duelo, desamor y un dolor desgarrador.
Aquella desilusión tan repentina se transformó en una tormenta interna de rabia y resignación al ver cómo todos los recuerdos y las promesas de amor habían quedado en el olvido.





