Entre Villanueva, Urumita, El Molino y San Juan se dieron y se han dado los más grandes compositores e intérpretes de nuestra Provincia, y resalto entre muchos a Emilianito Zuleta, Rosendo Romero, Nando Marín (Q. E. P. D.), Marcos Díaz… por ser estos los que más se meten dentro de mi espíritu por manejar las emociones bajo la armonía y melodía que la música imprime con su cadencia en las almas demasiado sensibles como la mía. Y qué decir de sus intérpretes como mi hermano Poncho Cotes Ovalle (Q. E. P. D.), Poncho Zuleta, Ernesto Mendoza, Iván Villazón, Fabián Corrales, Silvestre Dangond, Beto Zabaleta… dueños del canto cuando saben transmitir el verdadero sentimiento de quien compone los versos o de quien se inspira para producir poemas tan simples que terminan construyendo historia y leyenda dentro de la verdadera música vallenata.
A Marcos Díaz no lo conozco personalmente, pero voy a referirme a él y lo hago como homenaje a aquel hermano de mis afectos quien con mucha euforia me decía: “Marcos es uno de los compositores más grandes de esta región”. Después de oír detenidamente la última grabación del álbum “Tributo”, interpretado magistralmente por Ernesto Mendoza —mi caro amigo— y escuchar una de las composiciones que más me invitan a la bohemia, el paseo vallenato “Porque no te tengo”, vale la pena analizar sus versos desde el punto de vista filosófico y desde la escuela existencialista y estoica; no como un simple lamento amoroso, sino para convertirse en una confesión sobre la debilidad del ser cuando deposita su sentido en otro. Parece que la letra de esta canción no dijera nada, pero dice mucho.
Tomo a estas doctrinas filosóficas porque, entre otras cosas, abrazan el pensamiento de la mayoría de los compositores del vallenato-vallenato.
“Porque no te tengo, mi vida es que estoy así… yo no soy feliz”. Es una afirmación radical donde la felicidad del poeta depende de la posesión del otro. Y esto es problemático, ya que el individuo es responsable de su propio yo, de su modo de ser y de su propósito; sin embargo, el compositor dentro de la lírica traslada esa responsabilidad: “no soy feliz… porque no te tengo”, y aquí revela su condición existencial, pues el sujeto ha puesto su esencia fuera de sí. Ya no “es”, sino que “depende de”.
“¿Qué será de mí?”. La repetición insistente no es solo un verso, es un canto a la angustia del individuo para preguntarse: ¿qué sentido tiene mi existencia sin aquello que deseo? He aquí la paradoja: el amor solo tiene valor si es libre.
“Si quieres entero el corazón, yo te lo doy”. Este verso revela la entrega para dar sentido a una libertad que, al mismo tiempo, quiere controlar; el universo no opera bajo justicia emocional y el mundo no tiene la obligación de compensar el dolor.
“Si eres mi ilusión desde que te conocí”: la “ilusión” aquí no es solo esperanza, también puede leerse como autoengaño para soportar la realidad. Esta composición es una síntesis existencialista en tensión entre la libertad y la dependencia emocional. El dolor existe sin explicación. El sujeto no oculta su vacío; lo expresa.
Dentro del estoicismo, la canción revela una tensión entre el apego emocional y la aceptación de lo que no depende de uno. El sufrimiento surge cuando se insiste en poseer lo que no está bajo control. El “porque no te tengo”, para el estoicismo, es ese apego que se vuelve el origen del padecimiento. El compositor tiene la posibilidad de cultivar templanza, dignidad y equilibrio emocional frente a la pérdida.
“Porque no te tengo”, como muchos poemas del vallenato, parte de una experiencia íntima de la ausencia del ser amado, pero se abre a preguntas más profundas sobre el sentido, el deseo y la aceptación.
La libertad es un estado de la angustia que nos condena a cadena perpetua. Cuando logramos la libertad decidimos y cuando se trata de decidir no sabemos qué hacer. La perdemos. Y la ansiedad es el arte de sufrir ante su proximidad.
Las emociones entre los compositores nuestros son tan impresionantes que la felicidad puede producir llanto, la tristeza risa, la ira silencio, el miedo fuerza y el desprecio afecto. Pero he aquí la mayor locura de un hombre: tratar de conquistar lo imposible.
En síntesis “Porque no te tengo” puede entenderse como el lamento de un sujeto que oscila entre dos caminos: o bien asumir su dolor como parte de su libertad (Existencialismo), o bien aprender a soltar aquello que no controla (Estoicismo). Es no solo una canción de desamor, sino una meditación popular sobre el deseo, la pérdida y la forma en que elegimos vivir con ellas.Y la forma sentida en la expresión del canto profundo de Ernesto Mendoza con su voz incomparable, le da el toque final del Vallenato-Vallenato, y nos coloca fácilmente en el campo de lo nostálgico. Me acabo de tomar el primer trago y después de volver a escuchar esta canción por segunda vez creo que voy a perder la cuenta de cuántos llevo, y no sé si termine perdiendo mi libertad como admirador de la escuela Existencialista o como el sereno intérprete de una conducta Estoica. Oigan la música, la letra, la interpretación y deduzcan; y cuando hayan sacado conclusiones, no me avisen, para entonces ya yo estaría borracho.
Por: Fausto Cotes N.
