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¿Por qué ya no participan los buenos compositores?

Por: Jorge Nain Ruiz Ditta Debo confesar que en los últimos días he escuchado con preocupación los comentarios de jurados encargados de la preclasificación del concurso de canciones inéditas del Festival de la Leyenda Vallenata, e incluso de directivos de la Fundación, sobre la baja calidad de muchas de las canciones inscritas. La alarma es […]

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Por: Jorge Nain Ruiz Ditta

Debo confesar que en los últimos días he escuchado con preocupación los comentarios de jurados encargados de la preclasificación del concurso de canciones inéditas del Festival de la Leyenda Vallenata, e incluso de directivos de la Fundación, sobre la baja calidad de muchas de las canciones inscritas. La alarma es seria, pero no es nueva. Este tema viene repitiéndose, por lo menos, desde hace dos décadas. Y aunque lo hemos abordado en otras ocasiones, vale la pena volver sobre él, porque estamos hablando de algo que toca directamente el corazón de nuestra música.

Aventurémonos entonces a plantear algunas hipótesis. Debo comenzar diciendo algo en lo que tengo absoluta certeza: en el vallenato siguen existiendo grandes compositores.  De todas las edades. Y lo más importante: siguen creando canciones hermosas, con la profundidad y la esencia de las épocas doradas. Entonces la pregunta no es si hay buenos compositores. La verdadera pregunta es otra: ¿por qué no están en los festivales?

He consultado a varios de ellos y sus respuestas coinciden en varios puntos. Primero, el costo. Participar en el concurso de canción inédita en Valledupar no es barato. Implica conformar un grupo musical, ensayar durante varios días y contar con intérpretes de alto nivel, cuyos honorarios son elevados. Todo esto sin garantía alguna de resultado. Segundo, la poca trascendencia. Ser rey de canción inédita hoy no tiene el impacto de antes. Muchos ganadores terminan en el anonimato, sin que sus obras logren posicionarse o ser grabadas. El reconocimiento es efímero.

Tercero, la falta de promoción. Después del concurso, poco se hace para impulsar las canciones ganadoras; ni difusión, ni grabaciones, ni circulación real. La obra queda reducida al momento del festival. Y cuarto, quizás el más delicado: la percepción que existe en los corrillos sobre la falta de transparencia en algunos procesos. Rumores de decisiones cuestionadas que desmotivan a compositores serios, quienes prefieren no poner en juego su nombre ni su trayectoria.

Podríamos seguir enumerando razones, pero basta con revisar la lista de inscritos: de más de 200 participantes, son pocos los nombres realmente reconocidos. La conclusión parece evidente. No es que no haya buenos compositores; es que los buenos compositores están dejando de participar. Y eso debería preocuparnos a todos, porque sin buenas canciones no hay festival que se sostenga. Y sin canciones que perduren, el vallenato pierde su esencia.

Aquí no se trata de lamentarse. Se trata de actuar. Los festivales deben repensarse. Deben generar condiciones reales para que los compositores encuentren motivación, garantías y, sobre todo, proyección para sus obras. Porque la materia prima de nuestra música no son los eventos, son las canciones. Pongámonos serios y aportemos todos en la causa que nos ocupa; dejemos de buscar culpables siempre en otro lado.

COLOFÓN: A pocas semanas del Festival de la Leyenda Vallenata, Valledupar enfrenta también una creciente preocupación por la inseguridad. Los hechos violentos se han vuelto recurrentes y la ciudadanía empieza a sentir que la respuesta institucional no es suficiente. Señor alcalde, la ciudad necesita acciones urgentes. La tranquilidad de los vallenatos no puede seguir esperando. Por favor, Ernesto, dedícate a esto.

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