El inicio del nuevo gobierno promete. A pesar de adversidades como el terremoto del 10 de agosto, se ve a un equipo al frente de la situación, gestionando, solucionando y, sobre todo, haciendo equipo con gobernadores y alcaldes para apoyar a los territorios. Este reto de reconstruir medio país, de atender una emergencia de semejante magnitud, habría llevado a Colombia al colapso en las manos en las que estaba. Menos mal “los tiempos de Dios son perfectos” y el primer día hábil de Abelardo llegó con un movimiento de tierra que nos sacudió a todos; ya estaba este señor al frente del gobierno, de haberse presentado un año antes, ¿qué habría sido de nosotros?
El gabinete tiene talante, experiencia, algunos nombres conocidos, otros no tanto, pero hay estudios, conocimiento profundo de sus campos de acción, experiencia que riñe con la improvisación y muchas ganas de servirle a los colombianos, esto es clave. Ha habido algunos errores que han llevado a cancelar nombramientos una vez se ha determinado que esas personas han tenido vínculos ideológicos con quien antecedió al presidente actual. No se gobierna con los enemigos, se gobierna con los enemigos, pero es clave conocer y conversar con los diferentes sectores, que la nación colombiana se sienta representada en las grandes decisiones del Estado.
Les auguro éxito a los ministros de Hacienda, de Justicia, al canciller, al de Gobierno, a la de Salud, el de Defensa, espero que a la de Educación le vaya bien, en fin, a varios de ellos; al resto, pedirle a Dios que los acompañe para que esto salga bien, el país merece un futuro prometedor, en el que soñemos juntos con una Colombia grande, potente, en paz, no a punta de impunidad, sino de judicialización de los delincuentes y de no repetición.





