Cicerón, en sus discursos contra Catalina para lamentar la corrupción, la decadencia moral y la falta de valores de su época, utilizó esta famosa locución latina: ¡O tempora, o mores! Hoy, creo que debería volver a emplearse y pronunciarse con voz muy alta, lamentando que las costumbres se están perdiendo y que es un tema recurrente en la historia humana.
Los cristianos, para esta época, conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesús en la Semana Santa, aceptándola como la celebración más importante de su credo, en donde se invita a vivir estos días como un espacio de reflexión, entre oraciones y tradiciones de recogimiento. Sin embargo, el cambio social en los últimos tiempos ha ido desplazando tales actividades a otras como un momento para vacaciones, dejando de fomentarse la oración personal y colectiva.
A pesar de que en muchos lugares se mantienen vigentes algunas costumbres, tampoco es menos cierto que el cambio social ha impulsado más la elección de irse de vacaciones que asistir a un evento religioso, llámese misas, eucaristías, viacrucis, visitas a monumentos y a figuras erigidas en honor a santos y vírgenes; e incluso, hasta este tiempo lo utilizan como proselitismo político algunos candidatos que aspiran a dirigir los designios políticos de los colombianos. Como decía mi abuela, si no lo hacen por devoción, se consumirán en el fuego del infierno.





