Con gran satisfacción pregono que Libardo Morán Gutiérrez es uno de mis grandes amigos. Nativo de Valledupar, hijo de Ruperto Morán Gómez (de Ciénaga, Magdalena) y de Sara Gutiérrez Martínez (vallenata de cepa). Nieto de Juan Gutiérrez (primer tipógrafo de Valledupar). Sobrino de Carmen Gutiérrez de Armenta (prestigiosa educadora) y de Egberto y Juan Gutiérrez Acosta (destacados locutores de radio en la ciudad natal). Pariente de Santander Durán Escalona (‘El Pibe’).
Mi amigo Libardo, el pasado 16 de marzo de 2026, como agradecimiento a las complejas cirugías que le realicé a su querida madre y a otros de sus familiares, a través de WhatsApp me envió una canción titulada con mi nombre grabada en tres géneros musicales —vallenato, salsa y bachata—. Yo las reenvié a mis grupos de chateo; algunos de los contertulios que escucharon la canción, por el contenido de su letra, me dijeron que el autor me describe tal cual como yo he sido. Personalmente, pienso que mi gran amigo me ha ponderado demasiado.
A Libardo lo conocí en 1957, en el colegio Liceo Cervantes del profesor Dagoberto Fuentes, donde él estudiaba y yo comencé a estudiar la primaria. Al año siguiente, yo pasé a la Escuela Parroquial de la Diócesis de Valledupar. Nos reencontramos en 1961, cuando yo me mudé al barrio donde él vivía (a dos casas de por medio). Entonces fue que comenzó nuestra amistad fraternal, porque juntos cursamos el bachillerato en el Colegio Nacional Loperena. Libardo fue sobresaliente en las materias de matemáticas, en las cuales yo recibía su refuerzo.





