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Marlene Plata, ejemplo de consagración maternal

Marlene Plata Tapias, hija adoptiva y querida de Mariangola. Sus acciones son sublimes alabanzas de amor por la vida, la responsabilidad y el trabajo. Ella es ejemplo de consagración maternal en la orientación y formación de la familia en principios éticos y profesionales para el bienestar personal y social. Sus padres eran de Lebrija (Santander), José Tito […]

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Marlene Plata Tapias, hija adoptiva y querida de Mariangola. Sus acciones son sublimes alabanzas de amor por la vida, la responsabilidad y el trabajo. Ella es ejemplo de consagración maternal en la orientación y formación de la familia en principios éticos y profesionales para el bienestar personal y social.

Sus padres eran de Lebrija (Santander), José Tito Plata Granados, comerciante, e Isabel Tapias Plata, modista.   A finales de 1948 llegaron a Barranquilla, allí nacieron Marlene, la hija mayor, José, Niní, Luis y Alberto.  En 1959 se trasladan a Valledupar, y en 1963 su padre compra una finca en la serranía de Mariangola. Y se fueron a vivir a ese bello pueblo. 

Marlene realiza sus estudios de primaria en Valledupar, y luego en Bucaramanga el ciclo básico de ‘secretariado comercial’.  En 1966 es nombrada secretaria de la inspección de policía de Mariangola; tiempo después, el mismo cargo en el vecino corregimiento de Aguas Blancas. Estos cargos, de libre remoción, los desempeñó con algunas alternancias, durante nueve años. En 1981 es nombrada secretaria del colegio Rodolfo Castro de Mariangola, hasta el año 1990.  Ahí tuve el honor de conocerla, en mi condición de rector (1981-1987). Doy testimonio de su excelente desempeño profesional y humano. Las buenas relaciones de respeto y colaboración con la comunidad educativa le permitieron el reconocimiento general en la institución. 

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