COLUMNA

Alcalde, todavía hay tiempo

Alcalde, no se entierre con funcionarios incompetentes e ineptos, que devengan sueldos, ya está bueno, cámbielos o al menos llámele la atención para que oigan ‘el clamor del pueblo’ que lo eligió a usted para que los nombrara a ellos

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Ante la indiferencia de su administración, llámese Tránsito, Salud, Emdupar, Corpocesar o cualquier otro ente de su administración, donde usted es el jefe, había desistido, como Escalona, “no hacer más cantos” y parar los señalamientos que por el bienestar de la ciudad y de usted venía haciendo, como el papayo que creció en un cráter y que la agónica Emdupar, donde usted es presidente de la Junta, no ha dado para reparar en más de un año, o mirar las ruinas del edificio donde funcionó El Fer, o la ciega y sorda Secretaría de Tránsito en abstenerse de reparar los reductores de velocidad, especialmente el de la carrera 11 con Novena, o tapar los huecos de la 17 o cualquiera de los miles que afean las carreras y calles, al igual que prohibir, ahora más que nunca, la poda y tala de los árboles que tanto fresco dan cuando estamos ad portas del terrible Niño que ya comienza a sentirse.

Hemos perdido el tiempo El Pilón con sus buenos editoriales y yo con mis escritos, todo sigue igual o peor, perdimos el honroso título de ser la ciudad más arborizada del país, pero adquirimos el de ser la Reina de los Huecos, nadie nos supera; ahora el columnista y periodista Aquilino Cotes, en uno de sus sesudos artículos, ha tocado nuevamente esos temas que me han motivado para que yo me interese nuevamente y he salido con mucha frecuencia y a todas partes de la ciudad a preguntarle a la gente cómo le parece la gestión que viene adelantando el alcalde Ernesto Orozco, el que iba a arreglar esto, creyendo que la mayoría a quien le solicitaba estaba de acuerdo, como yo, en que era buena y se encontraban satisfechos, pero la sorpresa fue grande y decepcionante: unos me respondieron, ¿cuál alcalde?, otros, con rabia, pésima, y así entre la gente del común no encontré a nadie que me dijera siquiera regular.

Yo, repito, creo que sí se están haciendo muchas cosas buenas, pero algo hay en el canto de la cabuya para que la ciudadanía no lo reconozca y concluí que una de ellas era la indiferencia, la sordera y la ceguera ante el clamor popular, que eso de no leer El Pilón, no oír a Radio Guatapurí y Maravilla o no ver los noticieros locales de televisión, para no tener preocupaciones de nada y dormir tranquilo y administrar a espaldas de la realidad termina en un desprestigio total, tal como está pasando, donde ya se tramita una revocatoria del mandato, que es lo más grave que le puede suceder a quien es elegido mediante el voto popular. Terrible eso de la revocatoria.

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