Los hechos no se los inventaron en Caracol ni en la CIA. Están en los computadores, memorias informáticas y celulares del 23 de julio del 24, en un operativo en el que capturaron en Antioquia a Calarcá. La Fiscalía no hizo absolutamente nada con ellos durante año y medio, pero hace cinco días ratificó su autenticidad. Calarcá fue liberado por orden de Petro, quien lo nombró gestor de paz, y de la fiscal, con la peregrina tesis de que solo podría ser detenido si estuviera cometiendo un crimen de lesa humanidad.
Juan Miguel Huertas es un general llamado a calificar servicios durante Duque porque no era confiable. Hizo parte de la campaña de Petro. Las disidencias de Calarcá se reunieron con Huertas varias veces cuando estaba en retiro, pero ya era asesor del MinDefensa y el DNI. En esas reuniones, les propuso crear una empresa de seguridad privada de fachada que les permitiría moverse en vehículos blindados y andar armados y ofreció conseguir los permisos respectivos. En agosto pasado, Petro lo reintegró y nombró jefe de personal del Ejército.
El otro puente de las disidencias es Wilmar Mejía, apodado el Chulo, también designado por Petro en la DNI, donde sería “uno de los responsables de la purga de oficiales en el Ejército y la Policía, especialmente en el área de inteligencia, que no eran afines al gobierno”.
