COLUMNA

Los Hermanos Zuleta

Tomas Alfonso ‘Poncho’ y Emiliano Alcides, ‘El gago de oro’, reconocidos en el salón intangible de la fama de la música vallenata, como arquitectos de nuestro folclor, lograron transcender surcando largos caminos, pedregosos y polvorientos, enfrentaron el descrédito de las zonas inexpugnables fundadas por las elites nacientes, sin embargo, raudos continuaron escribiendo historias musicales con […]

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Tomas Alfonso ‘Poncho’ y Emiliano Alcides, ‘El gago de oro’, reconocidos en el salón intangible de la fama de la música vallenata, como arquitectos de nuestro folclor, lograron transcender surcando largos caminos, pedregosos y polvorientos, enfrentaron el descrédito de las zonas inexpugnables fundadas por las elites nacientes, sin embargo, raudos continuaron escribiendo historias musicales con mensajes desinteresados, inherente en los cultores de poesía y del escritor contador de historias, conservando la nobleza y estirpe campesina. Los Hermanos Zuleta pueden contar sobre los viajes realizados hacia la capital del país, cuando las vías parecían de la época de la colonia, las ventajas de la inspiración en la aurora y la fuerza frenética del torrente genético que transita por sus venas.

‘Poncho’ y Emilianito Zuleta tipifican la fortaleza del roble acogido por la espesura de la montañas que adornan el Cesar y La Guajira. Sus cantos reflejan historias costumbristas revestidas de rima y naturalidad ancestral y autóctona; asimismo, compendian el coqueteo del brillo de las nieves perpetuas de la Sierra Nevada, el olor a naturaleza y las manos de hombres y mujeres del campo. El ímpetu de los Hermanos Zuleta permanece inmarcesible, aún tienen reservas para continuar edificando el folclor más importante de Colombia.

La Fundación de la Leyenda Vallanata en la versión 49 del Festival Vallenato, decidió enaltecer en la plenitud y disfrute de buenas condiciones vida, la trayectoria musical y el aporte inmenso y genuino de los Hermanos Zuleta a la Cultura Colombiana, podemos acordar que cada jornada sería insuficiente si consideramos las intenciones mediáticas que suponen los homenajes o reconocimientos.

Reconocer la trayectoria y aporte musical de los Hermanos Zuleta, es el moño que faltaba para enaltecer la declaratoria del vallenato como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco; en especial, por la advertencia sobre los riesgos de las expresiones culturales que tuvieron origen en los encuentros espontáneos de vaqueros y campesinos, mediante la fusión de los sonidos de tres instrumentos de diferentes etnias: la caja del negro, el acordeón del europeo y la guacharaca del indio.

Los Hermanos Zuleta, además de ser guardianes de las raíces de la música vallenata, son mensajeros de los lazos de hermandad, el pasado miércoles durante la inauguración de la versión 49 en varias ocasiones fusionaron sus cuerpos con abrazos amorosos. Los cuentos que refieren, peleas y separaciones musicales hacen parte del anecdotario de nuestro folclor, no puede ser diferente en dos seres que hacen del acordeón la extensión del corazón y con la voz un chorro de sentimientos capaz de aliviar dolores.

Desde esta tribuna un abrazo afectuoso a ‘Poncho’ y ‘Emilianito’, muchas gracias por ayudar en la construcción de nuestro hermosos folclor y por enseñarnos el valor de los lazos de hermandad.

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