COLUMNA

El nieto de Aurita

“El bisabuelo de Iván Cepeda era Juan (Hanna) Chadid Raide, padre de Aura (Aurita) Chadid Badua”.

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A continuación, transcribo parte de uno de los varios escritos, que he recibido últimamente y que me han motivado para abordar el asunto de la relación familiar del candidato Iván Cepeda Castro con Sincelejo y comienzo así: entre finales del siglo XIX y principios del XX llegaron a Colombia los hermanos Chadid – Raide: Pedro, Fortunato, José, Simón, Juan, Marta, Venut, María, Futin hijos de Tannus Chadid Harb y Sade Raide.

De allí se originaron las familias Chadid Bayzer, Chadid Javier, Chadid Buelvas, Chadid Badua, Samur Chadid, Quessep Chadid y dos Name Chadid. Sus descendientes debemos llegar hoy a por lo menos a la importante cifra de 5.000.

En esta heterogénea familia, y sin hacer muchas precisiones, existen miembros de todos los colores y estratos sociales y militantes de los más diversos partidos y no existió, ha existido ni podrá existir, por la notoria diversidad, el “todos a una”.

El bisabuelo de Iván Cepeda era Juan (Hanna) Chadid Raide, padre de Aura (Aurita) Chadid Badua, madre de Yira Castro, madre a su vez de Iván Cepeda. Yira, era nieta de Juan Chadid Raide y fue la primera de varios hijos habidos en el matrimonio entre Aurita Chadid Badua y el profesor de bachillerato en el Instituto Nacional Simón Araujo, Gustavo Castro Reguillo, de origen cienaguero.

Afirma uno de los mensajes recibidos: “Doña Aura Chadid, la abuela libanesa de Iván Cepeda: una estirpe política vinculada con la masonería apostó al comunismo y hoy persigue la presidencia de Colombia,” apreciación a todas luces errónea, lo que visiona a Aurita como una especie de “capo” que logró mezclar el agua y el aceite, es decir al comunismo y a la masonería, unión que rendiría sus máximos frutos con Iván de presidente de la república.

Difícil desenredar esa madeja, pero trataré, diciendo que conocí y traté a Juan mi tío bisabuelo, católico ferviente, y a su hija Aurita, espiritual y hermosa por fuera y por dentro y no los veo como creadores de la tal maquinación. No me relacioné con Yira ni he tratado a Iván, quien, a estas alturas, creo yo, en algo tendrá que valorar ese vínculo pues a la larga algo sí existe y es que los Chadid ejercen la familiaridad como algo muy importante en sus vidas y eso electoralmente en algo se reflejará en Iván Cepeda Castro, el hijo de Yira, el nieto de Aurita, el bisnieto de Juan, esos que vivieron en la calle 22 (Santander) de Sincelejo. Otros no votarán pues hay numerosos Chadid en el Partido Conservador y la derecha o simplemente porque no los motiva la figura de Cepeda Castro.

Y midiendo el parentesco como lo establece el Código Civil Colombiano, en grados, tengo que ascender a Tannus Chadid, tatarabuelo y luego en forma colateral descender hasta Iván y resultamos primos en décimo grado. Algo es algo.

Por: Jaime García Chadid

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