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La importancia del Congreso

Las elecciones del próximo 8 de marzo son cruciales para Colombia. Estamos de acuerdo en que cada 4 años se afirma lo mismo y siempre hay razones para sustentarlo; pero esta vez es en serio.

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Las elecciones del próximo 8 de marzo son cruciales para Colombia. Estamos de acuerdo en que cada 4 años se afirma lo mismo y siempre hay razones para sustentarlo; pero esta vez es en serio, necesitamos un legislativo decente, juicioso, trabajador, comprometido con la restauración del orden, de la seguridad, de las buenas maneras, con el respeto a la institucionalidad y a la Constitución y las leyes. 

Colombia requiere urgentemente retomar el rumbo, la destrucción generada por el gobierno Petro es incalculable, el daño ha sido frentero y en varios casos también colateral. Es curioso que en nuestra democracia este cargo sea tan apetecido, el de la presidencia, los colombianos somos masoquistas, nos gusta el sufrimiento, perder la tranquilidad, nos gusta sufrir. Loable sí es, admirable también, pero que “hueso tan duro de roer.” Pero volvamos al Congreso, a la importancia de las elecciones que se avecinan. Estamos confiados en que la izquierda no ganará las presidenciales, sería demencial, un suicidio colectivo. Tendremos que remar contracorriente, pero, al fin y al cabo, podemos remar; de atrás hacia adelante, con ritmo, con ganas, remar…

Quien gane, que por ahora esperamos sea Abelardo de la Espriella, va a encontrar una debacle, la olla no estará raspada como en otras ocasiones; sencillamente no habrá olla, ya no existirá, la corrupción y el crecimiento acelerado del estado y su contratación, han hecho inevitable ese resultado: no habrá ni un centavo y Colombia estará hiper endeudada, los recursos a futuro comprometidos y el pago de la deuda será una prioridad difícil de asumir. Las pequeñas y medianas empresas están ahogadas, las que aún no cierran respiran artificialmente, gracias a los sueños utópicos de algunos empresarios que confían en superar la maldición petrista, la misma del Pacto Histórico, la que nos quitó el sueño, la que nos dañó la vida. Vivíamos sabroso y cuando lo prometieron, comimos de la que sabemos…

Para que el ejecutivo que se elija gracias a las mayorías conscientes del país pueda enfocarse en la reconstrucción de nuestro estado, se requieren un Senado y una Cámara de Representantes dignas de acompañar y apoyar dicho reto. Es increíble que sean tantos los candidatos a esas corporaciones que se encuentran judicializados, es un descaro total, averigüen y lo verán, estamos llenos de aspirantes abiertamente ladrones, que se vienen llenado los bolsillos ante los ojos de un electorado ingenuo que se deja comprar por migajas, que no hace respetar su voto. Necesitamos un Congreso fuerte, con ideales, principios inviolables, con dignidad y no uno vergonzante, con ganas de lentejas, hambriento, insaciable. Requerimos de un Congreso comprometido con la reconstrucción de una institucionalidad que ha sido mancillada sistemáticamente por un delincuente que desconoce el funcionamiento del estado cuya dirección se abroga, que desconoce la ley, que ha afirmado ser el superior del Fiscal General y del Registrador -ambas afirmaciones absurdas y traídas de los cabellos-, un personaje nefasto que ha vivido del estado, que lo indultó, por más de 30 años, que no lo conoce, que no lo entiende y mucho menos respeta, y al que ha tratado de destruir con gran eficacia. 

Debemos votar masivamente el domingo 8 de marzo, elegir bien, hacer valer y aplicar ese verbo, pilar democrático y razón de ser del estado social de derecho. Apoyaremos las listas del Centro Democrático, esperamos que a Salvación Nacional también le vaya bien y que todo aquel que esté verdaderamente comprometido con la causa ya descrita, llegue, asuma y, sobre todo, cumpla, la historia nos lo demanda.

Mientras tanto, el discurso de Donald Trump sobre el Estado de la Unión fue muy interesante. Su compromiso con la recuperación de varias democracias, que dejaron de serlo, es total. Irán y Cuba tienen las horas contadas. Delcy ya entregó a Alex Saab, Tarek William Saab ya renunció a la Fiscalía y Alfredo Ruiz a la Defensoría del Pueblo. ¿Quién sigue? Diosdado Cabello, Padrino López, ¡cómo vamos a disfrutar todo esto! Trump actuando…

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