Por Jacobo Solano
El momento que vive el departamento de La Guajira es crítico, sin liderazgo de ninguna especie y envuelto en el peor escándalo de la historia; varios ex gobernadores presos, incluyendo al actual, Kiko Gómez, y el encargado Faihan Al-FayesChaljub, con la administración parada hasta que no se nombre su reemplazo, que aún se está definiendo, en una rapiña de buitres, entre los miembros del partido Cambio Radical.
A los políticos, los encargados de sacar el departamento adelante, nunca les ha interesado la región, únicamente el poder y lo que este genera, se han convertido en vulgares prepagos que negocian sus caudales electorales con senadores de fuera, como el movimiento “Nueva” Guajira, en manos de Armando Benedetti y Antonio Guerra;o el tal Ñoño Elías, de la U;vampiros que se aprovechan del puebloy se llevan los votos a costa de dinero, fiestas y comida, afectando al único político raizal decente que aspira al senado, Stevenson Marulanda, quien está a punto de ahogarse, porque sus paisanos para respaldarlo exigen dinero, además de no tener liderazgo en su partido, tomado por Alfonso Mattos, otro aspirante foráneo, cuya única pretensión al ternar a Beto Barros para la gobernación, es llevarse descaradamente los votos y, lo más triste, con el beneplácito de los guajiros.





