Las proyecciones electorales le auguran credencial de senador por cuarto período consecutivo a José Alfredo Gnecco Zuleta, quien con el avance de los escrutinios afianza la novena y última curul del Partido de La U, resultado que pone en contexto las elecciones legislativas libradas este 8 de marzo, pero se debe esperar el consolidado nacional para cantar victoria, porque no es prudente proclamarla antes de tiempo.
“¡Se ahogó!”, fue la frase que resonó por desinformación en redes sociales y algunos medios tradicionales, en línea con el deseo de quienes apuestan porque el Cesar pierda una credencial, pero también en contraposición de una gran mayoría de ciudadanos solidarios con la causa coterránea y optimistas del triunfo con base en las estadísticas que van arrojando los números que lo han mantenido en la parrilla de favoritos, ya que en ningún momento ha estado fuera de la puja por un escaño en el Legislativo.
En buena hora vale la pena traer a colación la sentencia de la Sección Quinta del Consejo de Estado, expedida el 8 de febrero de 2018, en la que se conmina a la organización electoral a adquirir un software de escrutinios que sea propio del Estado, en aras de la transparencia y democracia electoral que no sólo se expresa con el voto, pues también con la abstención, que es más espontánea y refleja más opinión.
Pero hay que ir más allá, para que se conozcan resultados en tiempo real con el voto electrónico, lo que en plena era digital, con algoritmos e inteligencia artificial, no sería ninguna novedad, pero enviaría un mensaje de confiabilidad sin que asuman desgastes las comisiones escrutadoras, escenarios de reclamaciones e impugnaciones que son una eternidad para la entrega de credenciales.
Ramiro Bejarano instauró una acción popular para que Petro se abstenga de denunciar fraude, pero desde 2007 Thomas Greg & Sons, una entidad de naturaleza privada, es la encargada de imprimir los pasaportes y es, además, proveedora de los sistemas e insumos impresos para el desarrollo de las elecciones en el país.
El jefe de Estado abiertamente ha cuestionado a esta firma al mencionar que en su junta directiva hay expresidentes de la República y que, supuestamente, ha restringido la libre competencia en sus licitaciones para hacerse a los contratos públicos, contrariando el mandato constitucional.
La política, que no es otra cosa que la lucha por el poder, jamás ha respetado códigos de lealtad; incluso quien hace política con la mayor ética y buenas intenciones posibles no ignora que para lograr ese poder y llevar a término cualquier iniciativa, por justa que sea, tendrá que aliarse con gente en la que ni siquiera confía y te pueden bailar el indio, usando la terminología coloquial.
“Lealtades anunciadas y refrendadas, traiciones a la vuelta de la esquina”; “Alianzas solemnes, celebradas y aplaudidas, se convierten en peleas”, es la premisa de todo combate electoral, como lo llamaba Bolívar, porque los candidatos hacen alianzas para salir victoriosos en sus empresas políticas, pero no falta la traición o jugada chueca que ocasiona frustraciones cuando sobrevienen las derrotas y los descalabros económicos a que se exponen quienes aspiran a llegar a un cargo o corporación pública por elección popular.
Solemos escuchar que se debe votar por los de afuera, porque no responden los nuestros, a sabiendas de tener mayores barreras y dificultades para llegarle al senador foráneo, lo que refleja falta de identidad y sentido de pertenencia, con el agravante de ignorar el trabajo legislativo de los congresistas de la región, porque no tienen una ley que mostrar; argumento totalmente falso, cuando la cátedra emocional, por ejemplo, para bajar las tasas de homicidios tiene como coautor al senador José Alfredo Gnecco, a quien en lo que va de este trayecto electoral no lo han podido bajar del podio donde fungen las comisiones escrutadoras, cuya tendencia es favorable al legislador cesarense.
Por: Miguel Aroca Yepes.
