Hay espacios mágicos, llenos de una luz especial que, desde el momento mismo en que te encuentras allí, esa esencia te atrapa y comienzas a añorar cada momento, cada imagen, cada sonido. Esa es la casa del parrandero.
Estando en la universidad, ya culminando mis clases, entró una llamada a mi celular que no pude responder; al finalizar me di cuenta de que era nada menos y nada más que el nuevo rey de la canción inédita del 59.° Festival de la Leyenda Vallenata: el parrandero Fabián Dangond.
Devolví y saludé al rey. “¿Usted dónde está?”, me pregunta; “Estoy en la UPC”. “Véngase para acá urgente”. “¿Y eso, qué hay por ahí?”. “Venga que le tengo una sorpresa”. Este diálogo entrañable se dio en unos minutos en los que quedó un halo de inquietud por saber de qué se trataba.
El llamado de un rey es imposible no acatar y salí raudo a su encuentro; desde el momento mismo en que entré a la ‘Casa del Parrandero’ encontré nuevas cosas, más elementos que te abrazan con la historia de este ‘país vallenato’ que solo Fabián sabe describir con cada objeto, con cada foto, con cada elemento; por ejemplo, encontrar el diploma original de estudios primarios, de la escuela San Joaquín, de Diomedes Díaz Maestre. Objetos de un valor sentimental incalculable y que muchos museos desearían tener.
La invitación era para tomarnos un café con el rey, para degustar nuevamente la canción ganadora “La huella del viento”, canción inédita del Festival 2026. No era una rueda de prensa, aunque había periodistas; no era una parranda, aunque al final sí. Porque allí estaban los reyes: la caja de ‘Pichi’, la guacharaca de Javier Gori Lasso; Óscar Correa con su acordeón; Leo Salcedo en la guitarra; la reina cantora Maye Otálora con los coros de Jennifer Moya que, al cantar e interpretar la canción, nos llenaron el alma de una parranda inmaculada que todos los presentes disfrutamos. Una y otra vez ese corito nos llenó el corazón de alegría, de canto y amor.
“Esa es la huella del viento, la que aprendió a resonar, esa es la huella del viento que no se borra al pasar; toca, toca, pica, pica, esa puya universal, toca, toca, pica, pica que el mundo quiere escuchar”.
Hubo una representación distinguida de la Fundación del Festival: con su sonrisa amable y su esencia noble, Diana Carolina Molina Carvajal le dio ese toque especial desde su trabajo conjugado con mocedad y amor por ese legado que le dejara su abuela ‘La Cacica’ Consuelo Araújo Noguera.
El ‘Mono’ Quintero, científico del folclor, ese hombre reposado, que tiene siempre la palabra oportuna y sabia; ellos llenaron el escenario de sapiencia y amor por el Festival, haciendo un análisis especial del concurso de la canción inédita y otros detalles que se convierten en noticias para la versión 60, Rey de Reyes del Festival 2027.
Y comenzamos; la amalgama de emociones llenó el escenario de ese sentimiento que afloró y nos sensibilizó hasta las lágrimas. Vimos a ese hombre noble, sensible, lleno de poesía que entregaba en ese escenario su corazón y su esencia de ‘parrandero’, del sabio de los números y estadísticas del folclor, pero más allá, la del poeta y cantor que todavía cree en esta bella tradición.
Gracias, parrandero Fabián Dangond. Sólo Eso.
Por: Eduardo Santos Ortega Vergara
