No soy muy dado a escribir sobre acordeoneros, palabra que me gusta más que acordeonistas, porque tiene más sabor popular, aunque fui admirador del viejo Mile y Colacho, con quienes departí en muchas parrandas; con el primero en Villanueva, Urumita y La Jagua, y el toque costaba $200, y había que anticipar la mitad a doña Carmen Díaz y el resto para él. Colacho no exigía anticipos, pero al día siguiente, enguayabado y con dolor de cabeza, y muy temprano, recibía la visita desagradable de su guacharaquero Adán Montero, cobrando las $500 barras de la parranda y no se iba sino con el billete en el bolsillo. ¡Qué horror!
Bueno, arranca este festival en honor al Binomio de Oro, que tanta gloria le ha dado a la música vallenata, y hay casi un centenar de acordeoneros inscritos, que con gran destreza quieren llevarse la corona que en este momento ostenta Iván Zuleta, de la famosa dinastía Zuleta Díaz.
Entre ellos se encuentra “El Morocho”, sobrenombre que Silvestre Dangond le encasquetó a José Juan Camilo Guerra Mendoza, cuando comenzó a ser parte de su famosa agrupación e interpretaron y sacaron adelante el rotundo éxito musical “Ta malo”.
No es ningún aparecido, pues proviene de una familia donde el vallenato no es extraño: su papá Luis Camilo fue acordeonero, su bisabuelo Camilo Guerra fue acordeonero famoso, al igual que Cristán y Tomás; este último papá de Julio y del gran Chiche Guerra, uno de los mejores en su época; su abuelo Luis Alberto Guerra Ospino también fue un gran acordeonero y famoso parrandero, al igual que sus hermanos José, Hilberto, Wilson y Augusto “Guerrita”, considerado como uno de los mejores cajeros que ha tenido la música vallenata.
Desde el año 2010, con apenas 10 años de edad participa en el Festival de La Tinaja en Guacoche, queda de segundo e inmediatamente se convierte en Rey de Patillal y así hasta llegar a la edad de 23 años al gran Festival de la Leyenda Vallenata, la mejor fiesta folclórica del mundo, donde obtuvo un meritorio tercer puesto, pero antes se paseó por La Loma, Caracolí, Turbo, Apartadó, Patillal, La Paz, Los Pondores, Badillo, Villanueva, Nobsa, Distracción, Las Notas de Juancho Rois en San Juan, Valledupar y en Comfacesar, donde es emperador, pues ha sido Rey y Rey de Reyes del Festival que organiza esta entidad, obteniendo 13 coronas de Rey y 14 segundos puestos.
Con ese palmarés, o rica hoja de vida vuelve “El Morocho” al Festival dispuesto a barrer con su nota alegre a todo el que se le atraviese para obtener el codiciado título de Rey de la gran fiesta vallenata, que se celebrará en esta ciudad a partir de la próxima semana.
Parodiando al gran Poncho Zuleta, “termina aquí esta columna, que a ‘La Mencho’, una tía del Morocho y mi eterna y buena transcriptora, le ofrecí”.
Acertadísima, pues ya estaba en mora de hacerlo, tal como está pasando con Alfredo Gutiérrez, el Trirrey; la escogencia del gran Binomio de Oro para rendirle este majestuoso homenaje al ‘Pollo’ Isra y a Rafa y ojalá, si liman asperezas, el año entrante tengamos el gusto de ver al gran Alfredo agasajado por la Fundación para beneplácito de miles de sus admiradores, oyéndolo cantar “oye mi negrita que te llevaré, al décimo quinto del Festival del Guararé, sacudiendo la cabeza y los labios como solamente él sabe hacerlo”.
¡Ajo! Doctora Guillén, con la paciencia de Job, hemos esperado la reparación del reducidor de velocidad, más claro del policía acostao instalado en la entrada del Conjunto Residencial Rosas del Ateneo, en donde de vaina no ha habido un accidente grave, pues las motos pasan a mil, como balas por el hueco que tiene en el medio, poniendo en peligro la integridad y la vida de los que residimos en este conjunto. ¡Por Dios! Evite una tragedia que en cualquier momento puede suceder.
Por: José Manuel Aponte Martínez
