Algo sobre
Por: José Romero Churio
A pesar de las permanentes acciones de promoción y prevención de parte de las autoridades sanitarias del departamento del Cesar, con el propósito de contrarrestar la transmisión del dengue, en Valledupar se ha incrementado el número de casos de tan temible enfermedad que conlleva el riesgo de muerte.
Tal incremento, en realidad, en nuestra ciudad no tiene nada de raro, si tenemos en cuenta su ambiente propicio para la proliferación de esta peligrosa enfermedad, ya que el curso aledaño del río Guatapurí, sus lotes enmontados, el inadecuado cubrimiento de los depósitos de agua (deben taparse sin dejar espacio al paso de zancudos), el constante uso de agua en el mantenimiento de jardines, el cúmulo de inservibles, entre otros, son criaderos del mosquito vector.
La estrategia de poner mayor empeño y brindar mejor oportunidad al manejo de esta enfermedad es de suma importancia para evitar su morbilidad y mortalidad. Obviamente, sin descuidar las medidas preventivas pertinentes, debe ser un compromiso conjunto y armónico entre los organismos de control, las entidades aseguradoras de salud, los prestadores de este servicio, sus usuarios y toda la comunidad.
Sabiendo que el dengue mata y que vivimos en una región endémica, bienvenida la recomendación de aplicar un protocolo para su diagnóstico oportuno y correspondiente atención con menos desenlace fatal.
Hasta ahora la humanidad no dispone de vacunas inmunizantes, ni de medicamentos específicos para la cura del dengue, por ende, el protocolo para su tratamiento se basa en tomar las precauciones necesarias, teniendo en cuenta su estado clínico, según la nueva clasificación de la enfermedad, determinada por los síntomas, signos y resultados paraclínicos.
Es muy importante tener presente que el dengue es una enfermedad viral y – por tal- su comienzo es similar a otras virosis, cuyas manifestaciones clínicas, entre otras son fiebre, malestar general, pérdida del apetito.
Como en nuestro medio el diagnóstico es presuntivo y sólo se hace más afirmativo con examen serológico (de sangre), que generalmente resulta positivo a partir del sexto día de incubada la enfermedad. Como Valledupar y la región es zona endémica de dengue, todo paciente con estos síntomas debe considerarse como probable caso de dengue.
Según la nueva clasificación del dengue, puede presentarse en las siguientes formas:
Dengue sin signos de alarma; es decir, síntomas de virosis, hemograma con leucopenia y discreta baja de las plaquetas. Afortunadamente, son la mayoría de los casos y generalmente sanan con tratamiento sintomático en sus domicilios, respetando la recomendación médica de no tomar Aspirina o ácido acetil salicílico, que predispone a hemorragia por alteración de las plaquetas, con controles de hemogramas diarios hasta que se normalice. Todo caso probable de dengue debe permanecer en reposo protegido por toldillo para evitar que lo pique el vector y lo trasmita a otras personas.
Dengue con signos de alarma; es decir, el paciente presenta dolor abdominal espontáneo o incitado por el examinador, vómitos frecuentes, hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado), acumulación de líquidos (edema, ascitis, derrame pleural y derrame pericárdico), equimosis (sangrado subcutáneo), hemorragia de mucosas, letargia o irritabilidad, el hemograma muestra aumento del hematocrito y baja significativa de plaquetas. Requiere hospitalización con manejo sintomático bajo evaluación médica continua.
Dengue grave; es decir, taquicardia, hipotermia, dificultad respiratoria, hemorragia severa, shock, falla multiorgánica. Demanda manejo en unidad de cuidados intensivos con todas las medidas terapéuticas que comprende. Su mortalidad es altísima.
En conclusión, el dengue es un problema grave de salud pública que entre nosotros y otras regiones del país va en aumento en vez de disminuir. En caso de sospecha lo recomendable es acudir al médico para su debida atención.
Mientras esta terrible enfermedad nos amenace, lo mejor para evitarla es su prevención y en esto la comunidad debe desempeñar una valiosa función, eliminando factores de riesgo que llevan a padecerla.





