Luego del leer el completo informe publicado por EL PILÒN y que fue elaborado por Veedurías de la Cámara de Comercio de Valledupar, bajo la dirección de Catalina Cabrales Durán, sobre La Ruta del Sol 3, la conclusión que queda es que el departamento del Cesar corre el riesgo de quedarse con una vía a retazos, sin puentes estratégicos, sin anillos completos y sin variantes funcionales.
Es necesario reconocer que el proyecto Ruta del Sol Sector 3, en los tramos correspondientes al departamento del Cesar, ha sobrevivido a la quiebra de contratistas, a la parálisis, a la pandemia y a los conflictos sociales de cada municipio impactado. Sin embargo, también es cierto que ha faltado liderazgo político e institucional en este territorio que, entre otras cosas, debería ser el más interesado en defender esta obra de gran trascendencia vial.
El informe en mención deja ver la gran dimensión del proyecto, debido a que, junto con la Troncal del Magdalena 2, este corredor define la competitividad, la seguridad vial y el futuro económico del departamento. Más de 230 kilómetros de intervención directa en suelo cesarense. Puentes, variantes, anillos viales, cruces estratégicos que permitirían mayor integración con el país, mediante esa vía.
La preocupación es grande porque estamos ante obras paralizadas, “hitos declarados como Eventos Eximentes de Responsabilidad”, comunidades desinformadas, ocupaciones ilegales de predios, bloqueos, exigencias inviables y alcaldías incapaces de armonizar solicitudes locales con la realidad jurídica del proyecto, según lo deja planteado el informe.
Ante ese desalentador panorama, estamos obligados a pedirle directamente a la gobernadora del Cesar, Elvia Milena Sanjuán, que asuma la responsabilidad institucional que se requiere con urgencia, es necesario que ella entienda que este no es un problema exclusivo de la concesionaria ni de la ANI. Se trata de una dificultad que se deriva de la falta de un liderazgo departamental capaz de articular a todos los entes comprometidos para encontrar una salida estratégica a los obstáculos presentados.
La gobernadora cuenta con herramientas legales para actuar, la Constitución Nacional, en su artículo 298, así lo establece. Cuando los alcaldes no logran coordinar, cuando las comunidades amenazan una obra estratégica, es el departamento el llamado a liderar, articular y poner orden institucional. A eso la conminamos señora gobernadora, actúe ya.
El informe deja ver que hoy esa coordinación no se siente, que no se percibe una estrategia departamental que alinee a los alcaldes, que explique con claridad qué es viable y qué no, que enfrente con firmeza la ocupación ilegal de predios públicos, que combata la desinformación jurídica y que evite que el Cesar termine con una doble calzada inconclusa y sin solución a la vista.
Preocupa que cada municipio está negociando por su cuenta. Cada comunidad presionando bajo su propia lógica. Cada conflicto se convierte en un “eximente” que, al final, permite que la obra se entregue a medias sin sanciones para el concesionario responsable de la misma.
No se entiende por qué los incumplimientos se estén aceptando como normal y nadie dice nada por los retrasos. Nos hemos acostumbrado tanto a la politiquería que ya no nos escandaliza.
De igual manera, tanto los alcaldes como las comunidades de los municipios afectados por la obra deben entender que no habrá desarrollo si siguen creyendo que la economía municipal depende de la venta de fritos o chicharrones a las orillas de la carretera, mientras se rechazan variantes que podrían atraer mayor inversión y logística.
Le insistimos, señora gobernadora, el Cesar necesita un liderazgo que convoque a todos a una mesa permanente de alto nivel.
