Hace nueve años nació el Festival Clemencia Tariffa; en el 2018 nos dimos cita un grupo de amigos de la poesía y la declamación y en una jornada, un solo día, el tres de agosto, se realizó la primera versión de este evento.
La idea nace en el año 2009, cuando Nidio Quiroz Valle asiste a un taller literario y descubre la obra y vida de la poeta Clemencia Tariffa, una joven codacense que dejó como legado sus letras y su sentir. Justo allí le nace la idea a Nidio de rendirle un homenaje y de llevar la poesía a su tierra. En el 2016 la idea toma fuerza y se crea la Fundación Árboles Azules, y es así como este inquieto joven lleva la propuesta, como responsable cultural, ante la junta directiva de realizar un festival en honor a la poeta de su tierra.
En el año 2017 se realiza en Codazzi un recital de poesía itinerante organizado por la Fundación Árboles Azules en unión al «Colectivo Valle de Poesía» de Valledupar. Así nació y va creciendo este festival hasta este año, 2026, que desarrolla su novena versión. «Cada verso es un puente que nos conecta. Cada voz, una historia que nos transforma».
Las estadísticas nos hablan muy bien del balance de este año 2026 y del cúmulo de hechos de los años anteriores que convierten a este festival y a Codazzi en el epicentro cultural de la Región Caribe colombiana. Fabulosa la presencia de más de 12 países que visitan la región para compartir poesía, conocer y enseñarnos lo que ellos traen para mostrar de cada región y de los diferentes lugares del mundo: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Perú, México, Italia, Kurdistán, Suiza, España, Panamá y Venezuela, y el inmenso talento colombiano representado en poetas de Chinú, Sahagún, Barranquilla, San Diego, Chimichagua, Riohacha, Codazzi, Bucaramanga, Santa Marta y Valledupar.
Sin embargo, este crecimiento se pierde un poco en las gestas que deben hacer sus organizadores para conseguir apoyo de los establecimientos administrativos del orden departamental y local. Nidio Quiroz, presidente del festival, y Mayra Muñoz, directora de la Fundación Árboles Azules, se desgastan de manera sustancial buscando apoyo para elevar la categoría del festival y esto, más allá de interesar a los administradores, solo los motiva el afán de lucrarse de la cultura de manera infame.
«Eso es lo que estamos haciendo en Codazzi: estamos sembrando cultura donde antes parecía crecer solamente el abandono; estamos levantando libros en medio del ruido; estamos reuniendo países, acentos, sueños y memorias alrededor de la palabra. Y aunque algunos crean que esto es pequeño, yo les digo esta noche que no hay nada más grande que un pueblo que decide apostarle al arte, porque un festival de poesía también es un acto de rebeldía. En un mundo que normaliza la violencia, nosotros defendemos la sensibilidad; en una época donde todo parece desechable, nosotros defendemos la memoria; en una sociedad que muchas veces premia el odio, nosotros insistimos en la belleza. Y seguiremos insistiendo, aunque falten recursos, aunque a veces toque cargar el cansancio en silencio; aunque muchos no comprendan la magnitud de lo que aquí está naciendo, seguiremos, porque los sueños culturales no se construyen con comodidad, se construyen con terquedad, con amor y con cicatrices». Así lo dijo Nidio de manera contundente en la instalación del evento, y yo lo apoyo. Sólo Eso.
Por Eduardo Santos Ortega Vergara
