COLUMNA

Episodios relevantes (Primera parte)

Una exitosa cirugía realizada en apenas 35 minutos marcó el inicio del reconocimiento nacional del doctor José Romero Churio, quien consolidó su prestigio profesional gracias a la confianza de destacados médicos y pacientes.

canal de WhatsApp

Aunque acontecieron múltiples episodios que influyeron en el crecimiento de mi trayectoria profesional, me limito a narrar los tres sucesos que considero los más relevantes.

El primero fue la primera cirugía que realicé en el Instituto Colombiano de Seguro Social (ICSS) de Valledupar. El paciente fue Julio Monsalvo Araújo, exalcalde de Valledupar, que padecía de insuficiencia cardíaca crónica reagudizada por colangitis aguda causada por coledocolitiasis. El respetable galeno internista Marcelo Calderón Rodríguez (su médico tratante) me advirtió: “Colega, la cirugía a realizar a don Julio debe ser lo más rápida posible para disminuirle el riesgo de complicaciones”.

Cuando terminé la cirugía (colecistectomía, exploración del colédoco, extracción de nueve cálculos, dos colangiografías intraoperatorias y colocación de tubo de Kehr), el prominente médico Rafael Villazón Baquero, que estuvo presente en la cirugía y entonces era el jefe del servicio de otorrinolaringología del Hospital Militar de Bogotá, emocionado, me dijo: “Dr. Romero, lo felicito porque en la cirugía, de piel a piel, se demoró 35 minutos”. El doctor Rafael (q. e. p. d.) lo difundió a sus colegas amigos, lo que me hizo célebre en muchas latitudes.

Después, estuve por primera vez en el Congreso Nacional de Cirugía General, realizado por la Asociación Colombiana de Cirugía (ACC). La persona que inscribió mi asistencia al congreso les informó, a gritos, a los demás anotadores de participantes que yo había llegado. Intrigado, le pregunté: “¿Por qué tanto alboroto por mi asistencia?”. “Es que usted hoy está invitado a almorzar en el Hotel Tequendama”, me respondió, entregándome la tarjeta de invitación.

A dicho almuerzo asistieron, nada más y nada menos, que los doctores José Félix Patiño Restrepo, Hernando Abaúnza Orjuela, Erix Bozon Martínez, Francisco Holguín Rueda, Armando González Materón y José Antonio Lacouture Dangond, entre otros. Cuando me presenté, el doctor José Lacouture Dangond dijo: “Bienvenido, doctor Romero, Rafael Villazón, nuestro amigo, nos ha dicho que usted realizó una cirugía compleja en 35 minutos”. “No sé cuánto tiempo duró la cirugía, lo cierto es que fue exitosa”, respondí. Y todos los asistentes al almuerzo me aplaudieron y saludaron cariñosamente.

En Valledupar, le presté servicio médico-quirúrgico a la religiosa Magdali Patiño, quien me dijo que su pariente, el doctor José Félix, le había recomendado que acudiera a mi atención. Le realicé una pequeña cirugía. Esta religiosa acompañaba a sacerdotes extranjeros —que no hablaban español— visitantes de la diócesis de Valledupar. Algunos de esos sacerdotes foráneos, durante sus estancias en Valledupar, presentaron apendicitis y otras patologías agudas y la religiosa Magdali fue quien me pagó los honorarios de las cirugías que requirieron. Recuerdo que uno de los sacerdotes operados, desde su país, me envió una pintura de arte alusiva a la atención que le presté.

A Santos González, Eleanora Sequeira y a otras personas les presté atención médico-quirúrgica por recomendación del doctor Francisco Holguín, acreditado cirujano que trabajaba en la prestigiosa clínica Fundación Santa Fe de Bogotá. Después, el doctor Francisco Holguín fue uno de los fundadores de la Clínica Medihelp Services de Cartagena, donde a Diego Armando Maradona, famoso exfutbolista argentino, le realizaron la cirugía de ‘bypass‘ gástrico.

El doctor Erix Bozon me solicitó el favor de que operara a Sara Bozon, su familiar cercana, que presentaba un bocio tiroideo multinodular que le dificultaba la deglución. La cirugía fue exitosa. El colega Erix Bozon, miembro fundador de la Universidad de El Bosque en Bogotá, muy agradecido se me puso a las órdenes en la antedicha ciudad. Y el esposo de Sara Bozon, de apellido Galindo y cuyo nombre se me escapa, me ofreció una gran fiesta con toda su familia, a la que yo asistí con mi cuñado Rigoberto Freite Molina (q. e. p. d.), la cual disfrutamos mucho con nuestro amigo Rodolfo Galindo, más conocido como ‘Galindón’.

Por: José Romero Churio

TE PUEDE INTERESAR