Por: Luis Augusto González Pimienta
Tropiezo con frecuencia algunos comentarios de censura hacia los temas superficiales y de aplauso hacia los profundos. Meditando sobre el asunto, encontré que tiende a confundirse la gravedad con que se aborda un tema con la profundidad del mismo. No. Lo superficial es lo que está por encima; lo profundo es hondo, bien lejos de la superficie. Visto así, ningún columnista es profundo porque el espacio se lo impide. Tampoco quiere decir que todos sean superficiales.
En el empeño de aparentar ser inteligentes creemos inteligentes y profundos sólo a los que escriben sobre problemas sociales, educativos, políticos, financieros o económicos, desdeñando a quienes tienen el valor de tratar temas menudos y cotidianos. Se confunde profundidad con contenido y a los dos con inteligencia. Y se identifica lo superficial con lo frívolo, de pronto por la contribución que hace el Diccionario de la Real Academia Española cuando los concibe equivalentes.





