Sucedió el viernes 23 de octubre, una tarde calurosa de un año lleno de magia, de fenómenos, de proyectos y de sueños cumplidos.
El cielo marcaba las 4:00 de la tarde. El calor, agobiante, como siempre en Valledupar, pero la cita se cumplió. Y se cumplió a la manera nuestra: las mujeres, como siempre, con su garbo, llenas del glamour que les caracteriza. Hermosas, con su abanico en la mano y haciendo ondear su cabellera para sentir un poco de fresco.
Los caballeros del valle, también con su generoso sentir, con gran elocuencia, alegrando ese don infinito de hacer de cada cosa un poema, una palabra bonita, una canción. Como Fabián Dangond.
Todo estaba milimétricamente organizado. Nos recibió una pantalla gigante y un millar de sonrisas; una tarima, de la que florecían trinitarias, la naturaleza pura brotando de cada rinconcito. El escenario no podía ser otro: el callejón San Juan de Córdoba, en pleno barrio Cañaguate en el sector del centro histórico de Valledupar, en el epicentro de la espiritualidad vallenata.
La casa de Ceci. En la 13 C con 5. Una casa llena de años, con un patio lleno de flores, de plantas, de mafufo y guineo; una casa llena de historias como la misma Ceci. El escenario preciso, el mejor, el más indicado.
Allí, la Fundación Casa de Encuentros nos invitó a hacer realidad algo que por años fue un sueño: la inauguración de la ESADCE, la Escuela Superior de Arte Dramático del Cesar. El sueño de Luis Mario y de muchos actores consagrados y de quienes requieren formación.






