Por José Atuesta Mindiola
Siempre faltarán palabras para hablar de Consuelo Araujonoguera: de la esencia de sus bondades, de su talante de investigadora, escritora, periodista, defensora de la democracia, de la dignidad humana y de la esencia de la cultura musical del Valle de Upar. El periodista Juan Gossain, en la introducción del libro Trilogía Vallenata (Ministerio de Cultura, 2002), escribe: “Ahí están los tres libros, como sus hijos, para que sepamos que Consuelo no morirá jamás: Lexicón del territorio vallenato, su biografía de Escalona, y su obra maestra, La Vallenatología, un auténtico clásico colombiano. Consuelo es irrepetible. A ella, como dicen los campesinos de mi tierra, la parieron y después rompieron el molde”.
El expresidente Alfonso López Michelsen, uno de los cofundadores (con ella y Rafael Escalona) del Festival Vallenato, dijo: “Consuelo es una arqueóloga porque se dedicó a rescatar, dignificar y sacar del anonimato a los viejos juglares de la música vallenata”. Otro de los grandes honores de Consuelo es ser la precursora de la investigación y la publicación del primer libro de nuestra música: Vallenatología. Orígenes y fundamentos de la música vallenata (Ediciones Tercer Mundo, 1973). En su homenaje, le presento a mis lectores, estos dos textos poéticos.





