Así como el cuerpo humano tiene un mecanismo fisiológico de bloqueo del dolor, en el que el sistema nervioso libera opiáceos endógenos que se unen a los receptores de la médula espinal, cerrando la puerta por donde pasa la señal dolorosa, igual sucede con la pasión política de algunos activistas y radicales líderes políticos, cada vez que sus antagonistas políticos avanzan hacia el éxito electoral.
Aparecen con todo tipo de inventos y artilugios traídos de los cabellos, sin sentido, en su exclusivo propósito de no aceptar el riesgo cierto de caer derrotados ante un trabajo de campo disciplinado y juicioso.
Lo vimos en la reciente visita del candidato Iván Cepeda Castro a Valledupar. Tomaron imágenes al mediodía y las publicaron en la tarde diciendo que la plaza estaba vacía, dijeron que los buses y el transporte eran de otros municipios como si en esos sitios no fueran a votar por Cepeda o diciendo que a cada persona le daban 60 mil pesos para asistir, cuando todos sabemos en qué campañas están las altas sumas de dinero; en fin, cada quien se consuela como quiere y utilizará sofismas para intentar mantener su potencial electorado.





