COLUMNA

Brasil no acepta ser el patio trasero de nadie

Lula da Silva se proclama presidente electo de Brasil por cuarta vez, tras frenar el avance de la ultraderecha regional respaldada por Trump y afirmar que el país no acepta ser el patio trasero de nadie.

canal de WhatsApp

Con esta consigna, que hizo resonar en los confines del planeta, Luis Inácio Lula Da Silva se proclama presidente electo del gigante sudamericano, tras asegurar que durante la campaña tuvo que enfrentar “la intromisión” del exterior mediante las plataformas digitales, planteando que será necesario “regular” a las grandes compañías tecnológicas.

Sintonizado con la era digital, Lula alertó a la Policía Federal de Brasil para contrarrestar la «manipulación algorítmica» de la transnacional estadounidense Meta y evitar que fueran alterados los resultados electorales.

El triunfo de Luis Inácio Lula da Silva como presidente electo de Brasil para un cuarto período frustra la posibilidad de que Washington sume la primera economía latinoamericana a su bloque de aliados regionales, entre los que se contaban Javier Milei, en Argentina; Nayib Bukele, en El Salvador, y Daniel Noboa, en Ecuador.
Una ultraderecha que estaba barriendo en América Latina, atizada por los vientos de amenazas y miedo de Donald Trump, se subraya en el contexto de maniobras que le dieron réditos políticos al magnate con la elección presidencial de Nasry «Tito» Asfura en Honduras; Rodrigo Paz en Bolivia; José Antonio Kast en Chile; Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia. Este bloque está alineado con la doctrina Monroe, en la que Trump ha presumido ser el artífice de esas victorias para reivindicar la primacía estadounidense en Latinoamérica.
La victoria de Lula, con una diferencia de casi cinco millones de votos a favor, frena el giro a la derecha que se estaba dando en América Latina con el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien también había manifestado su apoyo a Bolsonaro.
Y las reacciones en América y otras latitudes no se hicieron esperar desde el mismo momento en que se oficializó la victoria de Lula da Silva, con un récord difícil de igualar, al ser el único presidente elegido cuatro veces, derrotar la reelección de Jair Bolsonaro y haber remontado por primera vez en una segunda vuelta electoral brasileña, lo que se considera histórico.
El expresidente colombiano Gustavo Petro aseguró que la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil detuvo «el fascismo» en ese país y calificó los resultados como «un triunfo para la humanidad». Según Petro, el pueblo brasileño libre logró frenar la avalancha de los bots falsos, y el sistema electoral, con software público y bien cuidado por la gente, evitó fraudes. «Se salva la justicia social en Brasil y el intento extranjero de quedarse con sus recursos naturales», afirmó.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó la victoria de su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, frente al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, y la comparó con el triunfo del demócrata Joe Biden en las elecciones estadounidenses de 2020, cuyos resultados se negó a reconocer.
«Esta es una derrota de la mentira y el negacionismo», dijo Lula, quien agregó que Brasil no es «el patio trasero de nadie», en referencia a Estados Unidos y a la «injerencia externa» y a la influencia que Trump ejerció al apoyar a Bolsonaro.
Al final, Lula irrumpió en la movilización digital a través de un canal de WhatsApp que llegó a sumar cerca de 10 millones de simpatizantes, creado por la campaña con el objetivo de contrarrestar el dominio que la derecha y el sector bolsonarista mantenían en las redes sociales y los algoritmos.
La estrategia de movilizar de manera directa a las bases militantes y a los voluntarios para difundir mensajes de campaña, contrarrestar noticias falsas y organizar el apoyo de cara a la reñida segunda vuelta frente a Flávio Bolsonaro fue determinante en el resultado. Una red de comunicación y activismo digital fue clave para impulsar la remontada de Lula, quien logró obtener un cuarto mandato presidencial este domingo 25 de octubre de 2026.
El presidente de Brasil, en sus primeras declaraciones tras obtener la victoria, cuestionó el capitalismo salvaje que mata a la gente con la guerra y el hambre, y envenena a la naturaleza, pero se mostró fiel a sus políticas de crecimiento económico, salud, educación, lucha contra la pobreza y protección del medio ambiente.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR