La historia de las universidades de Colombia se confunde con la evolución de las ideas políticas de nuestra nación. Fue la Iglesia católica, en ese orden de ideas, la primera que fundó una institución de educación superior: la Santo Tomás, sede Bogotá. Posteriormente, fue la Pontificia Universidad Javeriana, en 1623, y luego el Colegio Mayor Nuestra Señora del Rosario, en 1653. La educación superior llegó al país, para bien o para mal, de la mano del humanismo católico; ya la misma institución manejaba buena parte de los colegios de primeria y bachillerato.
Y esa era una de las controversias entre conservadores y liberales: cuál era el tipo y la filosofía de la educación que el país requería: una educación aferrada a la moral católica, humanista, sí, pero teocrática; o una educación laica y liberal, alejada del tema religioso y más próxima a la ciencia. En esto jugó un papel muy importante el partido liberal, desde la época del “Olimpo Radical”, y hasta la “orden de los hijos de la viuda”, partidaria de las ideas liberales, laicas y seculares.
Era el momento del auge de las ideas liberales en toda América Latina, cuyo culmen en Colombia fue la constitución federalista y laica de 1863, la de Rionegro, de la cual se dice que Víctor Hugo comentó que era una Constitución para ángeles. Esta norma de normas, ideal en muchos aspectos, no sirvió para gobernar un país tan complejo, difícil e indomable como el nuestro. Surgió la regeneración, liderada por Rafael Núñez, y – posteriormente- la Constitución de 1886, que nos rigió por 105 años.





