9 marzo, 2020

El papel de los árboles en la sostenibilidad de la ciudad

Proyectando que para el 2040 el incremento de la temperatura sería de 0.9 grados, resulta fundamental que la ciudad dé un giro hacia la sostenibilidad (transporte alternativo, uso de energía renovables, economía circular), transformación que debe empezar con la siembra correcta de árboles que mitiguen los efectos del cambio climático.

FOTO/JOAQUÍN RAMÍREZ

La Organización de las Naciones Unidas, ONU, realiza un ranking de las ciudades más sostenibles del mundo. Luego de Londres, Inglaterra, en el segundo lugar se ubica Estocolmo, Suecia, como la segunda ciudad más sostenible del mundo gracias a su capa verde de árboles. El ranking también mide ítems como el transporte público, uso de energías renovables, baja criminalidad, entre otros.

En el objetivo de hacer de Valledupar una ciudad sostenible, el primer punto fuerte son los árboles. Por su extensa capa verde, la ciudad del vallenato ha sido considerada una urbe verde; sin embargo, enfrenta retos en el tratamiento y cuidado de esos árboles.

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Aunque no hay un censo claro y las cifras varían, expertos señalan que hay más de 70.000 árboles. De esos, en promedio, el 60 % tendrían problemas fitosanitarios. Por eso, el ambientalista Miguel Ángel Sierra señala que para convertir a Valledupar en una ciudad sostenible, enfocada hacia los espacios verdes, lo primero es conocer todo acerca de los árboles.

Hay que darle el reconocimiento que ellos merecen, estructurarlos como un valor patrimonial. Por otro lado, realizar un diagnóstico, conocer cuáles están enfermos, de allí se sabrá cuáles se deben ir y cuáles se pueden quedar, pero el diagnóstico no es con el ojo, la ciencia permite tomar decisiones correctas sobre el árbol”, explicó el ambientalista.

Los espacios verdes son esenciales para una ciudad sostenible. FOTO/JOAQUÍN RAMÍREZ

CALIDAD DE VIDA

En épocas de verano, como los primeros meses del año, Valledupar, una ciudad de bosque seco tropical, puede alcanzar la sensación de temperatura de 40°. En esos ambientes, los árboles no solo representan una sombra, sino que están relacionados con calidad de vida.

Si en las grandes ciudades no hubiera árboles, el tráfico haría casi imposible vivir en ellas. Los árboles generan oxígeno, absorben dióxido de carbono y retienen los polvos y partículas que se mantienen en el ambiente”, resume un estudio sobre sostenibilidad.

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Además de mejorar la calidad del aire al ser protagonistas en la reducción de la contaminación atmosférica, construyen “espacios apacibles” para la ciudadanía.

Una de esas funciones indispensables es la mitigación de las altas temperaturas en una ciudad como la nuestra (Valledupar). La sombra hace que los humanos sean más apacible, sea hombre o animal. Entonces el árbol hace apacible la ciudad… al contrario, el sol ardiente como el que vemos en la plaza de Valledupar (‘Alfonso López’), nos pone en dificultades, causa estrés”, argumentó el ingeniero agrónomo Ciro Castro.

Una investigación realizada en 20 países concluyó que la exposición a espacios verdes reduce significativamente “los niveles de cortisol salival de las personas, un marcador fisiológico del estrés”.

Decenas de árboles han sufrido podas radicales por su crecimiento hacia las avenidas. FOTO/JOAQUÍN RAMÍREZ

DÉFICIT DE ÁRBOLES

El crecimiento sostenido de Valledupar en los últimos 20 años causó un déficit de árboles. La capital del departamento creció casi seis veces más que el promedio nacional en términos de población, por razones como el ingreso de casi 30.000 migrantes en los últimos cuatro años. Comparando las mediciones, Valledupar creció un 31 % desde el Censo del 2005 hasta el 2018, según el Dane.

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Así, Valledupar pasó de un poco más de 300.000 habitantes hace 20 años, a más de 530.000 habitantes en las proyecciones para el 2020. Basados en que se necesita por lo menos un árbol por cada tres habitantes, según lineamientos de la Organización Mundial de la Salud, hay un déficit superior a los 100.000 árboles en Valledupar.

Dentro de las consecuencias de la falta de árboles, está el cambio de uso de suelo y el incremento de temperatura. Pero también se destruye el hábitat de la fauna local y migratoria.

Necesitamos sembrar muchos árboles frutales con el fin de anidamiento y alimento de la avifauna y los roedores que son habitantes de la ciudad, no solo la nativa, también las aves que llegan a la ciudad durante su viaje”, agregó Castro.

En la necesidad de sembrar más árboles los ambientalistas concuerdan; sin embargo, en la ciudad aún persisten los problemas por la poca planeación en la siembra de los árboles, por eso son comunes las imágenes de extensas ramas cruzando las avenidas.

Como en su momento lo señaló el ingeniero el ingeniero forestal Carlos Llanos, a la hora de sembrar es “necesario mirar para arriba”. “Una palma debajo de una red es condenarla a muerte. Un árbol de más de siete metros es condenarlo a una muerte, a una tortura anual o cada cuatro meses hacerle daño”, subrayó Llanos en meses anteriores durante el foro ‘Hablemos del árbol’ realizado por EL PILÓN.

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Además de intervenir los árboles con problemas, la ciudad debe empezar a sembrar para cubrir el déficit.

Debemos sembrar árboles nativos, tipo guinda y cerezos, el mango a pesar que es de la India se adapta a nuestro medio. También es clave sembrar árboles como la guayaba, importantes en la alimentación de los pájaros”, agregó el ingeniero Castro.

El mango, aunque no es un árbol nativo, se adapta fácilmente a las condiciones climáticas de la ciudad. FOTO/JOAQUÍN RAMÍREZ

A la hora de la siembra, es clave evitar la sobrepoblación de una misma especie porque, según expertos, representa un riesgo en caso de propagarse una plaga o enfermedad. Por eso, siguiendo las normas internacionales, se aconseja que de cada 100 árboles que se planten no más de 20 árboles puedan ser de la misma familia y no más de cinco del mismo género.

Proyectando que para el 2040 el incremento de la temperatura sería de 0.9 grados, resulta fundamental que la ciudad dé un giro hacia la sostenibilidad (transporte alternativo, uso de energía renovables, economía circular), transformación que debe empezar con la siembra correcta de árboles que mitiguen los efectos del cambio climático.

POR: DEIVIS CARO / EL PILÓN
defancaro1392@gmail.com