Por: DEIVIS CARO DAZA/ EL PILÓN
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Valledupar está rodeada de árboles. En las calles y terrazas sirven de sombra e inspiración para los compositores. Pero también hay lugares donde los árboles lo son todo. En los viveros de Valledupar, en cada rincón hay uno sembrado, empacado en una bolsa si recién empieza su vida o en tierra si ya están en etapa de producción. Y por supuesto hay encargados de asegurar su correcto ciclo de vida.
Everto Olivo se levanta por las madrugadas a evitar que las hormigas podadoras o cortadoras acaben con alguno de los más de 750.000 árboles que asegura crecen en el vivero El Bendito Olivo, al que le ha dedicado los últimos seis años de su vida.











