El Gobierno de Justin Trudeau legalizó en octubre de 2018 la marihuana recreativa en Canadá, segundo país, tras Uruguay, en adoptar esta medida (la de uso medicinal está autorizada desde 2001). Tras dos años y medio de este marco nacional en vigor, las ventas han aumentado considerablemente, aunque la industria cannábica con permisos para operar afronta aún diversos desafíos.
Los defensores de la legalización de todo el mundo aplaudieron la medida de Canadá, este paso fue considerado como una reprimenda histórica a la desastrosa guerra global contra las drogas, que ha arruinado millones de vidas. Con la legalización Canadá asumió el reto de desarrollar políticas innovadores para enfrentar la lucha contra las drogas, mediante iniciativas que enfaticen la salud y los derechos, en lugar de la represión.
La legalización de las drogas convive con la prohibición como un fuerte antagonista, pero su curso la convierte en su mejor propaganda.





