Bien dice Pablo Neruda en su poema El Sol, que el astro del día se extiende en los campos del camino para mostrar su majestad, es ese mismo el que llega cada mañana a la catedral Santo Eccehomo de Valledupar y se ensancha por medio de los vitrales, mostrando el camino de la luz divina que guía los pasos de la Diócesis de Valledupar y de los feligreses al construir la catedral más grande del país.
Con solo un paso en la obra que ha revolucionado la fe de los católicos de la ciudad se descubre la historia del desarrollo de los santos sacramentos, el camino a la cruz y la Trinidad de Dios que profesa la fe católica, y la magia que te atrapa para seguir descubriendo cada detalle de la majestuosa obra que refleja la fe de Sor Margarita María Alacoque, cuando en sus visiones de Dios lograba descansar sobre el Sagrado Corazón de Jesús y es que la Diócesis de Valledupar refleja en su trabajo que los feligreses encuentren descanso en el templo que será inaugurado el 24 de agosto de este año.
“Esta catedral nació en el corazón de los obispos tanto de monseñor José Agustín Valbuena como del monseñor Oscar José Vélez Isaza, quienes han impulsado la construcción de este templo para el desarrollo de la evangelización que ha llegado este corazón de las personas que les permitió descubrir la vitalidad de la Iglesia de Valledupar”, señaló Iver Alfonso de la Cruz, sacerdote encargado de la obra de la catedral.











