POR JULIO C. OÑATE MARTÍNEZ/ESPECIAL PARA EL PILÓN
En San Jacinto, Bolívar, a mediados de los años sesenta surgió este formidable merengue que Adolfo Pacheco Anillo le dedicó a su padre, Miguel Antonio Pacheco Blanco, singular personaje de piel oscura, engendrado en una mujer blanca. De origen campesino, a Adolfo le tocó desde muy pequeño batallar, al lado de su progenitor, en labores propias de la vida campestre.











