Al momento de dar el saludo de la paz, en medio de la misa que organizó la Policía en La Macarena, apareció para acercarse a los presentes que tenía cerca y extender su gesto de cariño. Inmediatamente uno de los habitantes de esta deprimida zona, ubicada en la margen derecha del río Guatapurí (Valledupar), lo reconoció y recomendó para que entonara alguna de las alabanzas.
Entonces todos con mucha atención se voltearon hacia él y pidieron que cantara en medio de la ceremonia. Con discreción tomó la guitarra que le cedió el músico que hasta el momento se encargaba de los himnos en la celebración y empezó a hacer los arreglos de las cuerdas del instrumento.
Inmediatamente todos reconocieron la experticia que tiene. Se trata de Mario De los Santos Echezuria Rojas, de 43 años, quien más allá de ser uno de los habitantes en condición de calle afectado por el consumo de alucinógenos que llega hasta esta zona de Valledupar, da muestras de lo que ha sido su vida, intermitente, cuando está alejado de las drogas.











