La música de acordeón, que después fue llamada vallenata, encontró en Barranquilla las maneras para lograr lo que el investigador francés Jacques Girald denomina su modernización. También halló la forma para reunir e identificar como pertenecientes a su universo a un grupo de ritmos musicales que habían sido concebidos, de manera inconexa, por acordeoneros dispersos en lo que era el Magdalena Grande.
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Cada uno de ellos le aportó su estilo, sus características regionales, a esta música que apenas crecía en distintos lugares de este departamento. La radio y sus radios teatros, así como las incipientes casas de grabación de Barranquilla fueron fundamentales para el desarrollo de estos procesos.











