Atánquez es una población con muchos atractivos, que guarda una gran riqueza histórica, étnica, cultural y folclórica, cuyas gentes luchan por preservar su identidad, los restos de la cultura kankuama, caracterizada por el deseo de rescatar y preservar su memoria histórica y la coherencia y sentido que guardan a pesar del tiempo transcurrido. Lo hacen de diversas formas: a través del cultivo y la conservación de la música tradicional la gaita y el chicote, la celebración del Corpus Christi con sus recreaciones de danzas, las leyendas, así como la elaboración de la rica y variada artesanía en fique y la preservación de su territorio.
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Las festividades religiosas católicas traídas por los españoles fusionadas con ceremoniales aborígenes y africanos crearon nuevas expresiones, ligadas a manifestaciones ancestrales, creándose un sentimiento de arraigo que ha permitido encontrar razón de ser a los participantes al lograr identificarse con las raíces, al reconocerse en la tradición y permitirles afianzarse en el presente y proyectarse al futuro. Festividades como estas se forjaron en el crisol del aporte indígena, negro, criollo y mestizo.











