Cuando se habla por primera vez con un poeta como José Atuesta Mindiola, la impresión que recibe su interlocutor es que la conversación será desbordante, incontenible. Es un decimero de pueblo, oriundo de Mariangola –uno de los 26 corregimientos de la capital vallenata–. Una de sus más recientes décimas, publicada en el diario El Pilón, fue ‘La palabra más famosa del país’.
La palabra corrupción/ la más famosa del país/ popular como el maíz/ la arepa y el patacón/ Cuál será la solución/ para vencer este mal/ que arrasa cual vendaval/ a nuestra patria querida/ La corrupción es la herida/ con pronóstico fatal.
Los recuerdos de Mindiola consisten, ante todo, en el recuerdo de sí mismo en un tiempo y en un espacio del pasado que vive y se asoma, de muchas formas, en el presente. Sus palabras parecen danzar al ritmo de la carga emocional del pretérito, de sus nostalgias y añoranzas. Su semblante destila gratitud y sosiego. En uno que otro momento, embellece el discurso con algo de retórica, pero en el fondo el lenguaje es desprendido y sentimental, como el de un cantor provinciano.











