Cuatro paredes de hospital, inyecciones y medicamentos no son para Deiner, de seis años; un panorama nada ideal para pasar sus vacaciones.
Sin embargo, ha llegado a esta situación porque unas semanas atrás mientras jugaba se cayó, fracturándose así su brazo izquierdo. Mientras espera ser programado para una cirugía que le ayude a revertir este diagnóstico, trata de encontrar diversión y entretenimiento a través de la lectura de cuentos, una terapia que le permite olvidar por momentos el dolor y la molestia que siente, y así como él reciben durante toda la semana los distintos niños, niñas y adolescentes que están internados en el Hospital Rosario Pumarejo de López por enfermedades como infecciones respiratorias agudas, bronquiolitis, neumonía, desnutrición infantil, traumas óseos, entre otros.
Ahora Deiner, al igual que los otros 47 niños que ocupan una de las 52 camas de dicho centro médico, cuenta con un nuevo espacio dedicado a mitigar sus malestares por medio del desarrollo de actividades lúdicas.











