CRÓNICA

1947, cae un avión en El Tablazo

Entre las víctimas figuraba Romelio Martínez, líder futbolero llamado el ‘Caballero de las canchas’, a quien como reconocimiento el estadio de Barranquilla, ante su muerte, tomó su nombre, gracias a la tenacidad del connotado cronista de El Heraldo ‘Chelito’ de Castro.

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1947, cae un avión en El Tablazo

1947, cae un avión en El Tablazo

Por: Ciro a.

@el_pilon

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Sobre el nivel del mar, a una altura de 3.500 metros, haciendo parte de los municipios  de Supatá, San Francisco y Subachoque, en Cundimamarca, se  impone una majestuosa mole que lleva por nombre ‘El Tablazo’, por la altura de sus paredes y  la verticalidad  de sus imperturbables farallones. En la era prehispánica  los indígenas muiscas  lo conocían como Juniatamix, lugar sagrado donde concurrían en ocasiones especiales   para adorar a la luna. 

Próximo a su cima el cielo es blanco y nebuloso con  un panorama libre e inmensurable que en días de sol compromete  la imaginación que se apodera  insaciable  de aquel espectáculo llamado, con  sobrada razón, ‘El balcon de la sabana’. En lo más recóndito de sus entrañas cordilleranas, allá en su fondo, dice la leyenda  a la llegada de los conquistadores españoles, los muiscas enterraron parte de  sus tesoros  por mandato del cacique Chía.

Con el advenimiento de la aviación comercial al país, segunda en las  Américas, el páramo se convirtió, por el  trajinar de los vuelos,  en un cementerio de aviones al  no superar la potencia de las maquinas la cima de la montaña  donde desaparecían sin dejar señal alguna. En aquel perímetro todos los caminos conducen al cielo y ninguno tiene retorno, y la tierra -según llegó a decirse-  gravitaba  más que en cualquier otra topografía. 

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