Hace pocos años, Luis Alberto Monsalvo Gnecco, y su equipo de gobierno, inauguró el Complejo de Tenis de Valledupar, aledaño al coliseo cubierto ‘Julio Monsalvo Castilla’. En dicha inauguración, el entonces gobernador del departamento del Cesar participó en un juego de exhibición en dúos, haciendo pareja con un tenista boliviano, enfrentados a la dupla conformada por un jugador argentino y el colombiano Felipe Santamaría.
El director de torneos profesionales de la Federación Colombiana de Tenis, en su alocución dijo: “Este es el complejo de tenis más hermoso del país. En todo el tiempo que he estado recorriendo diferentes escenarios de Colombia, no he visto uno igual. Quiero felicitarlos porque de acá saldrán las futuras promesas del tenis”. No cabe duda alguna en que es una gran obra, que si bien es cierto se está utilizando, solo la aprovechan aquellos que tienen suficiente peculio, más que todo como diversión y la práctica de ejercicio, pero para los pobres es imposible, ya que el uso de las canchas de este complejo tenístico demanda aporte de emolumentos, tales como 10 mil pesos por hora de uso, 100 mil pesos mensuales para entrenamiento con instructores 3 veces por semana, además la compra de pelotas, raquetas y la indumentaria adecuada.
Para poder tener otras María Camila Osorio, Daniel Galán y duplas como Cabal/Farah, y por qué no tenistas similares a Carlos Alcaraz, Jannik Sinner, Frances Tiafoe, Félix Auger-Aliassime, Iga Swiatek, Ons Jauber, Cori Gauff y otros tenistas sobresalientes a nivel internacional. Para lograrlo hay que masificar este deporte; en consecuencia, requiere del apoyo, tanto de índole oficial como privado o mixto; por ejemplo, patrocinio de la gobernación, la alcaldía, Comfacesar y otras que se me escapan. Cuántos niños pobres se desperdician por la carencia de oportunidades. Es fundamental la ayuda gubernamental y de la empresa privada para que descuellen figuras con reconocimiento a nivel mundial. Valledupar ciudad con 500 mil habitantes, en el complejo de tenis en mención cuenta con siete canchas profesionales, todas de cemento avaladas por la Federación Colombiana de Tenis; es decir, en ellas se pueden realizar campeonatos internacionales de todas las categorías: ITF, Challenger, ATP y WTP. En el club campestre hay dos de polvo de ladrillo o tierra batida y en el club Valledupar creo que una de cemento. De grama no hay.





