Marciano Martínez
En La Junta (La Guajira), tierra de juglares y cuna de grandes exponentes del vallenato, se rindió un emotivo homenaje al compositor Marciano Martínez con la presentación de una moneda conmemorativa, en la que aparece su rostro tallado, acompañado del título de una de sus canciones más emblemáticas: “Amarte más no pude”.
Martínez es considerado uno de los juglares más sensibles del vallenato, un creador que encontró en la naturaleza y en los rincones de su pueblo la inspiración para sus composiciones. Su obra se caracteriza por un lenguaje cargado de sentimientos y vivencias cotidianas, canciones llenas de sabor parranderro, pero, sobre todo, de belleza y poesía, capaces de conmover profundamente al oyente.
Nació el 30 de octubre de 1957 en La Junta, La Guajira, donde se crio al lado de su madre, Dolores Martínez, y creció en medio de una región fértil en talento musical, la misma que vio nacer a figuras legendarias del vallenato como Diomedes Díaz. Ese entorno cultural marcó de manera decisiva su sensibilidad artística y su amor por la música.
La herencia musical le llegó por ambas ramas familiares. Su padre tocaba la caja en el grupo de gaiteros de la región; su tío Santos también fue cajero; otro de sus parientes, conocido como ‘El Meyo’, se destacó como decimero, al igual que su tío Braulio, reconocido por componer poemas considerados entre los mejores de la zona. Ese legado convirtió la música en parte esencial de su vida desde temprana edad.
Desde niño, Marciano soñaba con ser acordeonero. Él mismo lo ha recordado con nostalgia:
“Desde los 5 o 6 años, todo lo que yo veía lo quería convertir en un acordeón, hasta las hojas de las matas. Tomaba un cartón, lo doblaba, hacía un acordeoncito, le amarraba una cabuya y me iba ‘tocando’ a todas partes”, contó a Radio Nacional de Colombia.












