EL PILÓN dialogó con Luis Fernando Quintero, exconcejal de Valledupar y actual candidato a la Cámara de Representantes por el Frente Amplio del Cesar.
Quintero busca conservar la curul que ha tenido el llamado ‘chichismo’, el movimiento que empezó con su padre, el excongresista ‘Chichí’ Quintero, y que hoy encabeza el representante Carlos Felipe Quintero, a quien le negaron el aval en el Partido Liberal y no pudo aspirar. Habló sobre su campaña, los antiguos y nuevos aliados, y el panorama político rumbo al 8 de marzo.
¿En qué está hoy la campaña y qué está encontrando en las calles?
Estamos recorriendo barrios, rincones y comunas de Valledupar, y también distintos municipios del Cesar. La campaña se trata de estar con la gente: saludarla, escucharla y entender qué está pasando en los territorios. Yo creo que la política no puede seguir siendo ir cada cuatro años a pedir el voto y después, cuando se llega al Congreso, al Senado, a una alcaldía o a una gobernación, desconectarse de la ciudadanía.
Cuando fui concejal procuré mantener contacto permanente con la comunidad. Recuerdo un ejercicio que impulsamos, el “Concejo al barrio”: yo iba a los barrios que me invitaban para escuchar, para ver qué estaba pasando. Uno no resuelve todas las necesidades, pero sí puede escuchar, gestionar y alzar la voz cuando representa a la gente, sea concejal, diputado o congresista. Y cuando se es alcalde o gobernador, con presupuesto, hay que planificar, priorizar y evitar la improvisación.
A nivel social y económico, ¿qué ha encontrado en el departamento?
Me preocupa que, de manera reiterada, el departamento marque por debajo de índices y tasas nacionales en distintos temas. Ese rezago es lo que nos motiva a insistir en una representación que ponga los asuntos del Cesar en el centro de la agenda.
¿Tiene la fuerza el Frente Amplio para ganar una curul en el Congreso?
Es una lista con nombres de trayectoria. Está Omar Benjumea, que fue dos veces diputado y alcalde de Agustín Codazzi. Está Arturo Calderón, que ha sido candidato en varias ocasiones y hoy tiene una oportunidad importante. Y está la doctora Lina de Armas, que fue candidata a la Alcaldía de Valledupar y logró una votación significativa; en esa campaña se vio respaldo ciudadano sin una estructura grande. Todo eso permite construir equipo y aspirar a obtener una credencial, incluso dos, si todos trabajamos de manera articulada.
¿Cuántos votos cree que deben sumar?
Yo estimo que podría estar alrededor de 65.000 votos. Y considero que esta lista puede ser competitiva si todos hacemos el trabajo: salir, buscar el voto, explicar propuestas e ideas.
Pero el voto de opinión está fragmentado…
Yo pensaría que no. Un frente amplio permite que confluyan distintas vertientes y que el ciudadano tenga más opciones. En cambio, cuando un proyecto se cierra, reduce esa posibilidad. La democracia también es eso: que haya diversidad, que se apoyen unas reformas y se debatan otras.
Tenemos liderazgos reconocidos en el Cesar y hoy le estamos pidiendo al pueblo la oportunidad de representarlo. La invitación es a una representación distinta, que yo llamo independiente. En mi opinión, el Cesar ha tenido parlamentarios que no actúan con independencia, y eso la gente lo percibe.
¿Qué ocurrió con la posibilidad de hacer una gran coalición con el Pacto Histórico?
Veníamos conversando antes de la consulta. Después de la consulta, quien encabeza la lista (Alexandra Pineda) manifestó que no quería hacer un frente amplio. Eso fue lo que pasó.
¿Qué papel está jugando el representante Carlos Felipe Quintero en esta campaña?
Carlos Felipe es mi hermano y estamos unidos como familia. La negativa del aval fue un hecho que nos impactó. Yo sostengo que en el Partido Liberal las decisiones se toman desde la dirección nacional y que debió existir un mecanismo más democrático para que fuera el electorado el que definiera quién tenía mayor respaldo. En mi lectura, esas decisiones terminan favoreciendo acuerdos con maquinarias y estructuras políticas.
Desde hace décadas, las maquinarias se imponen en las elecciones al Congreso. ¿Es posible ganarles?
En el Cesar, históricamente, la maquinaria ha definido resultados: se decide quién “va” y quién “no va”, y eso cansa a la gente. Además, cuando el voto se divide, las estructuras terminan imponiéndose. Eso se ha visto no solo en Cámara y Senado, sino también en gobernaciones y alcaldías.
¿En qué estado está hoy el ‘chichismo’ y cómo se reorganizó la casa política tras lo ocurrido con Carlos Felipe?
El ‘chichismo’ es un movimiento que surgió del pueblo. Hoy estamos unidos. Sentimos que, con lo que pasó con Carlos Felipe, han intentado sacarnos del escenario político. Nosotros hemos aprendido de mi papá que la política se hace de otra manera: cercana, con sentido humano.
En política se necesitan alianzas para crecer y lograr objetivos: equipo, movimiento, respaldo social. Pero yo no hablo de una familia que decide por encima de los demás. Hablo de un proyecto con la gente, donde las decisiones se conversan. Esa es la línea que hemos tratado de mantener.
Las elecciones al Congreso tienen un alto abstencionismo: ¿Qué hacer para mover a la gente?
La gente no sale a votar y ahí las maquinarias y clanes tienen ventaja: movilizan su estructura en municipios, alcaldías y redes políticas. Además, a veces se le cierran espacios a propuestas distintas para que la ciudadanía las escuche. Mucha gente siente lejana la labor del Congreso y por eso no se involucra. Eso debe cambiar.
La casa de gobierno tiene estructura y maquinaria: alcaldías, instituciones, redes en los municipios. Y, además, porque la abstención es muy alta: mucha gente no sale a votar. El día que el pueblo del Cesar salga masivamente a votar por una opción distinta, se puede disputar una credencial que por años ha quedado en manos de esas estructuras.
¿Qué tan familiarizado está con la dinámica del Congreso?
Mi padre estuvo dos períodos y mi hermano es representante, así que conozco la dinámica. Y también veo que hay congresistas con muchos años que no dejan debates memorables o que conecten con lo que el territorio espera.
Si llega a la Cámara, ¿qué iniciativas priorizaría?
Me interesa impulsar límites para que no se convierta en una carrera “vitalicia” estar en Cámara o Senado. Que haya una restricción de periodos para abrir oportunidades a más liderazgos y sectores.
¿Y cuál sería una apuesta concreta con enfoque regional para el Cesar?
En particular para el Cesar y, en general, para departamentos receptores de regalías, propondría que esos ingresos tengan una destinación más específica, con restricciones que impidan que se gasten sin prioridades sociales claras. Me preocupa que existan municipios con necesidades básicas como agua potable y, al mismo tiempo, se prioricen obras que no resuelven lo esencial.











