Dedico esta investigación a los valientes y actuales pobladores de la Nueva Valencia de Jesús, al señor obispo, a los sacerdotes que a diario ofician en ella y a uno de sus pobladores más eminentes, don José Trinidad Mejía (Papanino), cofundador de la hermandad de Jesús de Nazareno y quien con gran civismo y desprendimiento compró y obsequió un lote para que en él se edificara el colegio de la Sagrada Familia de las Monjitas Capuchinas de Valledupar.
Las evidencias hacen concluir que la primera acta de fundación de esta noble ciudad se deterioró con el tiempo, ya que en el siglo XVI no se escribía aquí en América sobre papel, sino sobre pergaminos, que eran cueros de chivos secados al sol, pero que se deterioraban por factores climáticos, especialmente por la humedad; esto dio lugar a que su fundador, años más tarde, levantara otra acta de fundación basándose en que los testigos de esta fundación estaban aún vivos, pero además leyendo algunos pedazos del acta original cuyas letras aún no se habían borrado del pergamino.
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