EL PILÓN dialogó con Raúl Romero sobre cómo ha vivido la decisión del Consejo de Estado de anular su elección como diputado del Cesar. Romero habló sobre las bondades de la política, pero también qué lo ha desilusionado. Contó que aún está luchando porque se revise su proceso.
Usted ha dicho en varias ocasiones que su salida de la Asamblea del Cesar fue injusta…
Sí, totalmente. No están fallando en derecho, no están aplicando correctamente la ley. El artículo que establece las inhabilidades para los diputados es muy claro y dice: “Quien esté en tercer grado de consanguinidad y que en los últimos doce meses haya ejercido autoridad administrativa, no podrá ser inscrito como candidato a la Asamblea”.
En la expresión “quien esté en tercer grado de consanguinidad”. Eso se refiere únicamente al tercer grado, no incluye el primero ni el segundo. Si el legislador hubiera querido incluirlos, habría escrito “hasta tercer grado”. Pero no fue así.











