Valledupar ha sido durante años una ciudad admirada por su vegetación exuberante, su limpieza urbana y el ambiente acogedor de sus parques y avenidas. Esa imagen positiva que muchos visitantes destacan —y que sus propios habitantes celebran con orgullo— ha sido parte esencial del relato que construimos como ciudad: la de una “Sorpresa del Caribe” limpia, verde y organizada. Sin embargo, ¿esa imagen coincide hoy con nuestra realidad cotidiana?
Esa es la pregunta que empieza a abordarse con seriedad a partir de las Mesas de Diálogo y Técnicas iniciadas el pasado 4 de julio, con la Mesa Ampliada del Árbol celebrada en las instalaciones de EL PILÓN. Este primer paso no solo reunió a instituciones públicas, empresas de servicios, academia y organizaciones sociales, sino que marcó un cambio de tono y de rumbo: dejar de quejarnos y comenzar a planificar colectivamente una ciudad más ordenada, limpia y ambientalmente responsable.
En esa jornada, más que discursos, hubo 27 propuestas técnicas y comunitarias para enfrentar de forma realista los problemas que nos aquejan: puntos críticos de basura, arbolado mal cuidado, escombros arrojados sin control y deterioro de espacios públicos. Allí estuvieron presentes la Alcaldía de Valledupar (con los secretarios de Gobierno y Medio Ambiente), las empresas Aseo del Norte y Afinia, universidades como la Fundación Universitaria del Área Andina y la UDES, líderes ambientales, comunales, veedores y fundaciones ambientales.











