Desde las afueras, Valledupar es conocida por un sinnúmero de particularidades que exaltan y embellecen aún más su cultura y grandes cualidades. Un claro ejemplo de ello son la música, el Festival de la Leyenda Vallenata y una infinidad de legendarios intérpretes.
Dichos elementos, sumados a grandes influencias mediáticas y el panorama estético que caracteriza el entorno de la ciudad, han sido factores propicios para que el imaginario colectivo de foráneos y extranjeros adopte esta perspectiva. No obstante, dentro de la urbe la realidad cambia de manera drástica y radical.
Muchos ciudadanos de la capital vallenata no se limitan a describir su lugar de residencia desde una mirada meramente pasional, folclórica u optimista. Más que aquello, han adoptado una mirada crítica, propia de una sociedad que, estancada en la precariedad y marcada por la falta de oportunidades, emprende la búsqueda hacia un mejor porvenir.











