Esta contienda fue la antesala más cercana a los avatares de la política y la demostración irrefutable de que aquello que hoy consideramos una gran innovación ya existía, aunque bajo otra denominación. Lo que cambia es la perspectiva, la reingeniería y el marketing político con que ahora se presenta.
Aquí sí había adrenalina: había voladores, había show y había trompa política. No existían redes sociales, pero la “radio bemba” corría más rápido que cualquier algoritmo moderno. La noticia cruzaba esquinas, viajaba por teléfono hasta el exterior y en cada tienda alguien susurraba con picardía: “Te tengo la última…”. Fue un episodio anecdótico, casi de corte macondiano, donde la realidad superó a la ficción.
Tanto así que hasta canción salió: “Año y medio gobiernas tú… y año y medio gobierno yo…”. Esta frase retrataba el ambiente de tensión y expectativa que se respiraba en el pueblo, mientras en los corrillos de la Alcaldía se escuchaba: “El que viene para el cargo tuyo es no sé quién…”, o “Ese fallo lo arreglaron en Bogotá porque en Valledupar no avanzaba…”.











