Después de años de retrasos y adiciones presupuestales, en septiembre del 2018, gracias a la presión y veeduría ejercida por miembros de la sociedad civil y la Contraloría, fue entregada la fase I del Plan Maestro de Infraestructura de la Universidad Nacional de Colombia Sede de La Paz. Un hito para la educación superior en el departamento y la región; sin embargo, la Sede de La Paz no inició de la mejor manera: durante su construcción estuvo a muy poco de convertirse en uno más de los elefantes blancos que hemos normalizado erróneamente ver en la región.
El estado en el que se entregó la infraestructura no fue el mejor. La universidad ha intentado acondicionarla; no obstante, los esfuerzos de rehabilitación llevados a cabo se han quedado cortos por la falta de recursos, ya que es muy frecuente ver goteras, moho y grietas en la mayoría de las aulas y oficinas administrativas. Se puede deducir hasta aquí que el principal problema de la Sede de La Paz es el estado de su infraestructura, pero no: este es solo el comienzo de una serie de retos que debemos enfrentar toda la comunidad universitaria a diario.
En esta primera columna de tres, traeré algunos de ellos a colación; en las posteriores profundizaremos en cada uno de ellos.











